Pepa Cantarero explora la melancolía, la belleza y la locura en “Granadas abiertas impúdicamente”

Su nuevo poemario invita a adentrarse en un territorio tan fascinante como inquietante: el espacio donde la creación artística se encuentra con la fragilidad de la mente humana
La escritora Pepa Cantarero.
Diario de Jaén

LA ENTREVISTA

Natural de Baños de la Encina, la escritora Pepa Cantarero es una de las voces más personales y sugerentes de la literatura contemporánea. Su nuevo poemario “Granadas abiertas impúdicamente” invita a adentrarse en un territorio tan fascinante como inquietante: el espacio donde la creación artística se encuentra con la fragilidad de la mente humana. A través de poemas que dialogan con figuras de la literatura, la filosofía y el arte, Pepa Cantarero explora la melancolía, la belleza la locura y la capacidad de transformar el dolor en obra.

—”Granadas abiertas impúdicamente” es un título sugerente. ¿Por qué eligió ese nombre?

—Como el libro habla de la mente y de la salud mental, busqué una imagen que se pareciera a un cerebro. La idea de abrirla tiene que ver con mostrar algo que normalmente permanece oculto. La impudicia no se refiere a la provocación, sino a esa exhibición que a veces resulta incómoda. Hay pocas cosas más impactantes que un cerebro abierto, y esa imagen me sugería muy bien el contenido del libro.

—En los poemas hay una reflexión sobre la frontera entre la genialidad y la locura, ¿cree que la sociedad sigue romantizando el sufrimiento de los artistas?

—Existe cierto romanticismo alrededor de esa idea. Sin embargo, la realidad de la enfermedad mental es muy dura y dolorosa, y muchos grandes creadores han pasado por algún tipo de trastorno o desajuste mental. La enfermedad mental puede llevar por caminos muy distintos, no sabría explicar exactamente qué relación existe entre creación y locura, pero sí creo que hay una conexión muy potente entre ambas.

—¿Hay intención de reivindicar a esos genios que fueron incomprendidos?

—En parte sí, aunque el libro no se centra únicamente en ellos, también aparecen personajes anónimos que atravesaron experiencias relacionadas con la enfermedad mental. Son trayectorias duras, marcadas por el sufrimiento, y quería contribuir a que se hablara de la salud mental con más naturalidad. Sigue siendo un tema muy estigmatizado y ya es hora de aceptarlo como una enfermedad más.

—¿Le resultó difícil convertir un asunto tan complejo en materia poética? ¿No era más fácil desde el ensayo o la narrativa?

—La poesía me permite llegar a lugares donde la prosa no puede llegar. Hay cosas que la poesía puede sugerir sin necesidad de explicarlas. Me permite acercarme a determinados aspectos de forma más enigmática y más abierta a la interpretación.

—¿Qué espera que encuentre el lector en su libro?

—Me gustaría que encontrara belleza poética, pero también motivos para reflexionar.

Entrevista realizada por Ana Lechuga.