La orquesta Naturmusic abre el Ciclo Internacional de Música en Torreperogil

Enrique Muñoz: “Es un orgullo dirigir tanto el campamento como la orquesta, ya que creo que es fundamental que los músicos tengan la oportunidad de expresar el trabajo y esfuerzo que se hace encerrado en una habitación”
Actuación de los jóvenes de la orquesta Naturmusic, dirigida por Enrique Muñoz, en el Centro Cultural de Torreperogil.
Adrián Claudio Bonache

LA ENTREVISTA

Los jóvenes participantes en el campamento de verano Naturmusic fueron los encargados de dar inicio al prestigioso Ciclo Internacional de Música de Cámara en Torreperogil, un proyecto que albergará diferentes estilos musicales y excelentes referentes musicales en el ámbito internacional. Dirigidos por Enrique Muñoz, quien cuenta con una trayectoria de más de 400 conciertos en más de 30 países de todo el mundo, los niños llevaron a cabo un amplio y variado repertorio que sorprendió al público asistente. Fue la oportunidad de expresar lo aprendido durante su estancia en el campamento de verano. Lo hicieron a través de una actuación afinada y medida que supuso un excelente pistoletazo de salida para el proyecto, con la presencia del guitarrista Álvaro Vargas. Así lo explicó el director del campamento y del ciclo, Enrique Muñoz.

—¿Qué representa la orquesta Naturmusic en este Ciclo Internacional?

—Representa un impulso al talento de los jóvenes. Normalmente son unos 50 niños por orquesta, pero en esta ocasión tuvimos una selección de una treintena, aproximadamente, que vinieron de diferentes puntos, como Madrid, Albacete, Sevilla, Málaga, Granada, Córdoba y, por supuesto, de zonas de la provincia jiennense. Son niños que participaron en el campamento musical y que realizaron una magnífica actuación del repertorio que ensayamos aquella semana.

—¿Cómo es la organización para que todo salga bien?

—Es algo complicado, pero que, a la vez, demuestra el profundo trabajo que hay detrás. El repertorio lo aprendieron durante esa semana de campamento, y la siguiente vez que se toca de manera conjunta es en el concierto. En Navidad les enviamos las partituras y, en la mañana del mismo día de la actuación, realizamos un largo ensayo. Tenemos poco tiempo para trabajar juntos, pero todos estamos comprometidos con que la cita salga lo mejor posible.

—¿Qué caracteriza a la actuación de Naturmusic?

—La orquesta estuvo formada por violines, violas, guitarras, un cuarteto de flautas y un trío de clarinetes, cuatro violonchelos, percusión y un bombardino. Es decir, fue una agrupación muy poco común para la cual todos los arreglos los hicimos nosotros mismos, entre mi hijo Enrique Muñoz de la Vega y yo, fundamentalmente. Estuvo todo trabajado minuciosamente, un añadido para que todo saliese bien.

—¿Qué significa para usted dirigir estos proyectos que impulsan el desarrollo de los jóvenes?

—Para mí es un orgullo dirigir tanto el campamento Naturmusic como la orquesta, ya que creo que es fundamental que todos los músicos tengan la oportunidad de expresar el trabajo y esfuerzo que se hace encerrado en una habitación, hora tras hora y día tras día. Por eso considero que la jornada fue muy especial, sobre todo para los jóvenes. Además, no es solo un concierto, sino un proyecto para compartir momentos, crear buenas amistades. Naturmusic es algo más que un viaje para realizar un concierto, y al final, toda esa magia se refleja en un gran resultado.

—También contaron con el talento de Álvaro Vargas.

—Su presencia en la jornada fue como cerrar un ciclo. Álvaro fue alumno de la Escuela Municipal de Música y Danza de Torreperogil, al que le enseñé en el Grado Elemental de Música de Guitarra. Ahora se encuentra en sexto del Grado Profesional de Úbeda. Estoy muy orgulloso de él.

—¿Cómo valora la acogida del público asistente?

—En nuestro concierto se llenaron las 250 butacas. Es una iniciativa muy exitosa y consolidada en el municipio.