Francisco Morales: “Una banda es como una cadena, si un eslabón falla, pierde su fuerza”

El director del XXXVII Taller Provincial de Música destaca el valor formativo de una iniciativa que reúne en Baeza a 73 jóvenes músicos de 34 municipios de Jaén
Francisco Morales Lozano.
Ana Lechuga

LA ENTREVISTA

La ciudad de Baeza ha vuelto a convertirse este verano en el punto de encuentro de la música de banda con la celebración de la XXXVII edición del Taller Provincial de Música, una iniciativa de la Diputación de Jaén con el apoyo del Ayuntamiento de la ciudad que reúne a 73 jóvenes de entre 10 y 22 años procedentes de hasta 34 municipios de la provincia. Durante una semana, los participantes perfeccionan su formación musical bajo la dirección de Francisco Morales y un equipo de profesores especializados antes de emprender una gira de conciertos por distintos municipios jiennenses. El alumnado conformará una banda provincial que ofrecerá seis conciertos con un programa que incluirá pasodobles, bandas sonoras, el Himno de Jaén así como el estreno del poema sinfónico Coronación de la Virgen del Alcázar, compuesto por Morales.

—Un año más se pone al frente del Taller Provincial de Música, ¿cuál es el principal reto para usted?

—Cada edición supone empezar de cero, porque la mayoría de los alumnos participan por primera vez. Llegan jóvenes de distintas edades, desde los 10 hasta los 22 años, con niveles muy diferentes y sin conocerse entre ellos. Nuestro objetivo es conseguir que se conviertan en un equipo y entiendan que todos son igual de importantes. Siempre les digo que una banda es como una cadena: puede tener cientos de eslabones, pero si uno falla, toda la cadena pierde su fuerza.

—Después de tantos años, ¿qué supone mantener el nivel del taller?

—Es uno de los mayores retos. Llevamos 37 años manteniendo un proyecto que solo se interrumpió durante la pandemia y que ha formado ya a más de 2.500 músicos. Mantener esa calidad y seguir despertando el interés de los jóvenes requiere mucho trabajo y un gran compromiso por parte de todo el equipo docente.

—El profesorado es uno de los pilares del taller, ¿qué destacaría de él?

—Tenemos la suerte de contar con un profesorado de primer nivel, formado por catedráticos, profesores de conservatorio y músicos de importantes agrupaciones nacionales. Pero, además de su prestigio profesional, destacaría su gran calidad humana. Muchos de ellos fueron con anterioridad alumnos del propio taller y ahora regresan como profesores, lo que demuestra el vínculo tan especial que existe con este proyecto a todos los niveles.

—¿Qué perfil tienen los alumnos que participan en esta edición?

—Este año contamos con 73 jóvenes de entre 10 y 22 años, procedentes de 44 bandas de música de 34 municipios de la provincia de Jaén. Todos llegan después de un proceso de selección muy exigente, ya que las propias bandas proponen a sus mejores jóvenes y después se realiza una nueva selección para formar la Banda Sinfónica Provincial de Jaén.

—Además del aprendizaje técnico, ¿qué valores intenta transmitir el taller?

—La música es la herramienta, pero nuestro objetivo es también formar personas. Trabajamos con valores como la humildad, el respeto, la convivencia y el trabajo en equipo. Queremos que entiendan que nadie está por encima de nadie, y que el éxito de una buena banda es el compromiso de todos.

—Después de tantos años, ¿qué es lo que más le ilusiona cuando comienza una nueva edición?

—Me emociona ver cómo crecen, cómo hacen amigos, cómo descubren otra forma de vivir la música y cómo terminan despidiéndose entre lágrimas. Es entonces cuando compruebo que el esfuerzo merece la pena y que el taller cumple su misión: formar músicos, pero, sobre todo, formar personas.