Fernando Oliva publica su primera obra en España, un ejercicio de compresión entre las diferentes tensiones sociales del siglo XX

El docente mexicano lanza su novela “Primera Internacional”, la primera de una saga que muestra la reconciliación entre mentalidades
El docente Fernando Oliva, autor de “Primera Internacional”.
Juanfran Paredes

LA ENTREVISTA

La visión de España a veces es mucho más acertada desde una mirada exógena. Una misión que intenta plasmar en su primera obra publicada en España, el mexicano Fernando Oliva. El docente de profesión realiza su primera novela en este país “Primera Internacional” (Phylira, 2026) un ejercicio de comprensión entre las diferentes tensiones de la sociedad española a lo largo del siglo XX. Pero no solo ese es el objetivo de Oliva, quien asegura que su misión principal es la formación y la educación de los lectores para que puedan comprender el mundo actual.

—¿Qué temáticas aborda en “Primera Internacional”?

—Es una saga y esta es la primera entrega. Esta novela me ha tomado ocho años hacerla, son 829 páginas. Y bueno, la finalidad de una novela, a veces es el goce estético, a veces es entretenimiento, generar ganancias para la editorial... En mi caso, el propósito de mi novela es, a través de mis personajes, mostrar la reconciliación entre mentalidades, acabar con la polarización entre la izquierda y la derecha, digamos que la trama en eso se basa. Está ambientada en España, pero también en algunos otros países como en Irlanda, en la India, en Japón, en París, en Grecia, porque los personajes principales son dos embajadores. Un matrimonio de dos embajadores y la chica, la protagonista de Girona.

—¿Cómo se desarrolla la trama?

—La trama atraviesa diferentes épocas, desde 1864, cuando se da la Primera Internacional de los Trabajadores. Después hay una ambientación histórica-filosófica en los años 20 de Primo Rivera, luego llega la posguerra y llega a finales de los años 50, cuando empieza a haber cambios en el gobierno del régimen Franquista. Y acaba en las Olimpiadas del 92, con las siguientes generaciones de los personajes, sobre todo con una mujer que se llama Castellana, que es el personaje que va a conectar a la Segunda Internacional con nuevas situaciones y que va a englobar otros países.

—¿En qué se inspiró para hacer esta obra? ¿Y por qué la ubicó en España, principalmente?

—Es la pregunta que más me hacen, ¿por qué en España? Es un homenaje, una honra que le hago a mi idioma, al lenguaje. Pues qué mejor que en España, que es, digamos, la cuna de esta tecnología. La primera tecnología que tenemos o que adquirimos es la del lenguaje. Y pues honro el idioma español, el idioma castellano, como un vocabulario que sincretiza a muchas regiones de Iberoamérica y que finalmente nos conecta y nos ha ayudado a conquistar la mitad del mundo. Digamos que yo me siento parte de ese imperio que fue el Imperio Español, porque soy de México, de la Nueva España. Y, finalmente, esa es la razón por la cual la publiqué en España, porque realmente aquí en España se habla el mejor castellano en el mundo. Así lo considero yo.

— ¿De cuántos libros está conformada esta saga y cuáles son las siguientes temáticas que tiene pensado tratar?

—Sí, tengo bocetos de las otras cuatro. Si Dios me presta salud y existencia, las haré. Yo no estoy a la par o a nivel de ningún autor, digamos, porque mi propósito es elevar la comprensión de los lectores, tanto de mi país, de cualquier sitio. Yo estoy preocupado, como digo en el libro, por el atraso en la comprensión lectora de mi país, de México, y eso es lo que más me motiva. El boceto que tengo en el tintero para

cada entrega, más que nada son los sitios donde se han celebrado cada Internacional. Aunque la Primera Internacional no se gestó en

España, se gestó en Inglaterra, en Reino Unido, con Karl Marx, sí que hay otras Internacionales posteriores, y básicamente ese va a ser el epicentro, el pivote de cada una de mis entregas. Y tratarán sobre los derechos alcanzados, lo que ha generado esa lucha y por todo lo que hoy disfrutamos.

—Supongo que como docente que es, será vocacional toda esta misión literaria.

—Por supuesto, de hecho, lo que es más conocido en mi país se llama Nómadas Californios. Es un cuento que desarrollé con un arqueólogo del Instituto Nacional de Antropología e Historia sobre los pobladores en Baja California, la península de California —donde llegó Hernán Cortés también—, y estos

hallazgos y estos vestigios lo transformé en una ficción de esos pobladores, y ha sido muy conocida en mi país Nómadas Californios. Al igual que otros libros dedicados a los chicos de Secundaria Obligatoria, donde ya casi me voy a jubilar. Esos han sido mis antecedentes literarios hasta ahora.