Diálogo de altura, utopías y Jaén con Emilio Lara
Un diálogo de altura, entre dos intelectuales que saben jugar en casa, convirtió la presentación de un libro en un acto diferente, ameno e ilustrativo, porque quien estuvo en la Real Sociedad Económica Amigos del País ayer por la tarde tuvo la suerte de aprender. La excusa perfecta para ampliar conocimientos tiene título, ‘Los colmillos del cielo’, y un autor, Emilio Lara, quien “bautizó” su primer ensayo en su tierra en una tarde entrañable en la que recibió un aluvión de cariño.
Dio la bienvenida el profesor José Ángel Marín, lo mismo que la clausura una hora después. Eligió el escritor y profesor jiennense como presentador a otro historiador, en este caso un filósofo y sacerdote que, en la actualidad, es deán de las catedrales de Jaén y Baeza, Francisco Juan Martínez, un pensador que sometió a Emilio Lara a un interrogatorio que a nadie dejó indiferente. La “cosa” fue de utopías, de sueños convertidos en pesadillas y de tradiciones de las que tampoco escapa Jaén. Sacó a pasear nombres como Pedro Ordóñez de Ceballos, pedro de la Cuesta, Deán Mazas Bernabé Cobo... y calificó al amigo y escritor de “caballero”. Sobre el ensayo y sexto libro de Emilio Lara, subrayó: “El autor entreteje un tapiz de historia y de historias... Y lo hace con un estilo literario brillante, campo en el que no es un novel”. Y lanzó su primera pregunta: “¿Te cae bien Savonarola?”. La contestó el protagonista después de los agradecimientos oportunos: “Me siento como un enano a lomos de un gigante”. Y, al final de la contextualizacion sobre vida y obra, respondió: “No me cae mal, es un tipo obsesionado con el que no me gustaría tomarme ni un vino. Me hubiera gustado más vivir en la Florencia de Lorenzo del Magnífico”.
Con letra de “médico enloquecido”, a Emilio Lara le gusta emplear más su tiempo en crear fascinantes historias noveladas con un estilo propio que, en este caso, sigue la tónica en su primer ensayo, y no el último. Más nombres salieron a la palestra en el diálogo entre presentador y autor, como Tomás Moro: “¿No era una creación literaria de un humanista más que un proyecto ejecutable?”, preguntó Francisco Juan Martínez. “‘Utopía es leñoso de leer, contradictoria y un rollo padre”, contestó Emilio Lara. Y dio su impresión acerca de otro de los creadores de un sueño inalcanzable. Después se detuvo, especialmente, en lo que considera la única utopía positiva conocida en España: la creación de las misiones jesuitas. Sobre este tema profundizaron ambos y, antes de cerrar, una pregunta improvisada desde el público dio pie al escritor a hablar de su tierra: “Jaén ha perdido los trenes del progreso y no vamos a cambiar si no estamos dispuestos”.