Una institución que está del lado del sector oleícola
Cuando se creó la Universidad de Jaén, él estaba en Milán, Italia, donde trabajaba para el Banco Santander. El presidente del Consejo Social de la institución académica, Francisco Vañó, puso el acento en dos puntos muy concretos, en sintonía con el director de Diario JAÉN, Juan Espejo, que apostó por huir del victimismo y defender todo lo bueno que guarda el mar de olivos. “Estoy de acuerdo con que los jiennenses tenemos, en nuestros cromosomas, una parte de victimismo, de abulia, de pensar que las cosas son así y son difíciles cambiarlas. Pero yo creo que estamos cambiando, entre otras cosas, tenemos un pasado esplendoroso”, defendió Vañó.
En este sentido, se refirió al año 1538, en el siglo XVI, cuando solo había cuatro universidades en Andalucía, una de ellas la de Baeza. “Es el primigenio embrión de lo que es actualmente la Universidad de Jaén ya que desde 1538 hasta 1824, la de Baeza fue un foco de conocimiento, cultura y sabiduría”, aseveró Francisco Vañó, que no dejó pasar por alto que en el siglo XVI Jaén era uno de los puntos de mayor desarrollo artístico, la cuna del Renacimiento español.
El segundo punto al que se refirió fue el futuro y rememoró los principios del XX, cuando Linares era la ciudad de España con mayor renta per cápita. Un futuro que pasa, necesariamente, por la Universidad. Destacó las grandes posibilidades que puede extraerse del “renacimiento del aceite de oliva”, como producto básico que aporta riqueza y futuro. “La Universidad va a estar muy cerca de ese sector que está creciendo de forma formidable y que hace que Jaén, por fin, sea líder en producción y calidad”, concluyó Vañó.