Una dama con mucho poderío

Un equipo de la Universidad detalla un hallazgo de importancia internacional

27 may 2016 / 10:00 H.

“Es un placer encontrarse un ataúd de tan bella factura. Aunque, sinceramente, pensaba que la cámara iba a estar completamente saqueada”. Alejandro Jiménez, profesor de Historia Antigua de la Universidad de Jaén (UJA) y director de la misión en la necrópolis Qubbet el-Hawa en el sur de Egipto, todavía relata emocionado cómo vivió el hallazgo de la momia de la dama Sattjeni. Una mujer que no solo fue hija, esposa y madre de importantes gobernantes, sino que ella misma fue poderosa desde el punto de vista económico y político en la región, ubicada en lo que actualmente es Asuán. “A Sattjeni V, que es un nombre común dentro de la familia gobernante, se le conocía por las inscripciones que había en un templo vecino”, indicó Jiménez en rueda de prensa. Poco a poco, en las continuas excavaciones y hallazgos realizados por su equipo, descubrieron que era la madre de dos gobernadores. Heqaib III, cuya momia fue hallada por la UJA, hace tres años, en una tumba vecina, y a Ameny-Seneb, cuyo enterramiento siguen buscando los investigadores.

Tenían pequeños detalles que les evidenciaban que la “tal” Sattjeni era un personaje más que destacable —de hecho, Jiménez indica que, por encima de ella estaba la familia del rey y el faraón—. Pero lo que nunca llegaron a imaginar es que dieran directamente con el cuerpo de la dama. “Estábamos en una zona en la que, en principio, no prometía nada, en un pozo de nueve metros de profundidad. Estaba abierto y tenía muchas posibilidades de estar saqueado. No esperábamos nada, pero la profundidad del pozo, probablemente, salvó el gran hallazgo”, relató. De hecho, a pesar de ser consciente de que estaban en un espacio familiar donde se enterraban a todos los miembros de la familia gobernante elefantina, también eran conocedores de que en época medieval se utilizó como una cantera. “Ello que nos volvía a indicar que no íbamos a encontrar nada. Lo normal era encontrar las cámaras saqueadas. Expolios que se producen poco después del enterramiento (unos cien años tras su muerte)”, manifestó el investigador, quien añadió que las ilusiones se iban agotando a medida de que excavaban y descubrían más restos de saqueos. “Cuando llevábamos ocho metros de profundidad, siempre nos quedaba la esperanza de encontrar algo, pero nunca una cámara prácticamente intacta y menos un personaje de gran enjundia”.

Sin duda, la insistencia y el empeño en un contexto como en el que se encontraban, no les frenó, hasta que, a nueve metros de profundidad, dieron una cámara y tenía algo. “Metimos la cabeza y encontramos que había tres enterramientos. En el de la derecha, el ataúd interno se conservaba en perfectas condiciones. Por lo que sabemos, lo que se saqueó fue el de la izquierda, que aún no sabemos a quién pertenece”, cuenta.

Un apasionante capítulo en la carrera de fondo que supone esta misión y que volvió a abrir nuevas incógnitas y líneas de investigación. “Si tenemos a la derecha un ataúd de una dama, que fue madre de dos gobernadores, hija de un gobernador importantísimo y esposa de otro gobernador y no fue saqueado, ¿quién sería la otra persona por conocer y que el año que viene investigaremos?”, cuestionó Alejandro Jiménez, a modo de “to be continued”. “La pregunta queda en el aire”.

En este delicioso momento del hallazgo, sumergido en la tierra, Jiménez advirtió del mal estado del ataúd de piedra que cubría el de madera. El yeso pintado con jeroglíficos azules se convirtió en polvo nada más eliminarle suavemente la tierra. “La identificación fue cuestión de cinco minutos. En las inscripciones ponía: La venerable ante la diosa Neftis. Sattjeni. Por la cronología del ataúd y la zona, solo podía ser la madre de estos dos gobernadores”, recuerda con gran pasión.

Este descubrimiento refuerza el prestigio del que ya gozaba la misión dirigida por Jiménez en Egipto. “Ahora queda que este proyecto se asiente con una estructura más fuerte e importante”, remarcó.