Temen que la reforma del Raudal de la Magdalena sea un tapabocas

Los vecinos valoran las inversiones, pero ponen de manifiesto otras prioridades

24 ago 2019 / 11:21 H.

El Raudal de La Magdalena entraña una historia de tiras y aflojas. Un punto que más que turístico ha sido “preocupante” para los vecinos de la zona. Así lo expresa Ángeles Estepa, que es la presidenta de la asociación de la zona. Ahora parece que la luz del sol se deja entrever tras el último anuncio de la Junta. En esta línea, el Gobierno central va a destinar un total de 277.797,07 euros a la “restauración y conservación preventiva” del Raudal de la Magdalena y de los Baños Árabes del Naranjo. “Me alegro”, dice Estepa tras conocer la noticia, pero continúa: “Creo que una parte muy importante de ese presupuesto va a ir directamente a los Baños del Naranjo”. Asimismo, hace hincapié en que es una infraestructura que “también lo necesita”. “Me alegro muchísimo de que, por fin y después de tantos años, se empiece a intervenir”, dice la responsable.

En este punto, Estepa echa la vista atrás y recuerda las idas y venidas del Raudal de la Magdalena. “Fue una intervención, en la época de Carmen Peñalver como alcaldesa, que no llegó a gustar del todo”, relata, a la vez que habla de un “proyecto ilusionante que no duró más que su inauguración”. “Ahí se rompió y a lo largo del tiempo esto se ha dejado, por lo que está deteriorado y más que un foco turístico es un foco de insalubridad donde cohabitan toda clase de animales, como roedores y felinos”, lamenta la responsable.

Desde la época en la que Carmen Peñalver intentó ponerlo en valor, el Raudal de La Magdalena “ha permanecido cerrado a cal y canto”. Ahora, recibe con alegría e ilusión la noticia de la inversión, aunque sopesa que tiene que ir “acompañado de otras cosas”. “Es como si pinto la fachada de una casa pero la calle de enfrente la tengo llena de agujeros”, afirma Estepa, que, sin ir más lejos, pone un ejemplo del barrio. “La calle Santa Úrsula, que linda con la iglesia más antigua de Jaén, es intransitable”, comenta, al mismo tiempo que cree que “con poco dinero, se puede transformar un eje importantísimo para la ciudad”.

La responsable vecinal pone de relevancia la actividad turística de la zona. En este sentido, asegura que hay excursiones a La Magdalena y que inversores particulares ponen dinero para la creación de pisos turísticos en la zona por el auge del mismo. No obstante, ella siente “vergüenza” de que los turistas vean el barrio tal y como está. “Estamos cansados de pedir que se ponga en valor y de que se subsanaran problemas como el del agua, pero la respuesta por parte de las administraciones siempre ha sido negativa”, afirma Estepa.

Sí es cierto, reconoce la presidenta, que últimamente “se hacían unas visitas porque se limpió un poco”. “No tienen la vistosidad que debería tener”, lamenta, a la vez que recuerda cómo el Raudal de la Magdalena ocasionó daños a terceros. “Fue a los inmuebles linderos. La verdad es que es una pena que más que un foco para el turismo de la capital, sea un punto, para los vecinos de La Magdalena, hasta preocupante”, dice.

No obstante, considera que todos y cada uno de los “despropósitos” que se acometen, o se dejan de acometer, en la zona, se pueden solucionar con muy poco dinero. “No es necesaria mucha inversión. Con muy poco se puede hacer bastante”, indica. “A mí no se me ocurre poner unos contenedores alrededor de la iglesia, al igual que no se me ocurre hacerlo al lado de la Catedral”, puntualiza, al mismo tiempo que asegura: “Fíjate qué simpleza”. Otra de las ideas del colectivo vecinal que cae siempre en saco roto es la de “acondicionar con el mismo material, que es piedra redonda pequeñita, la calle Santa Úrsula, porque todo lo que se refiere a los saneamientos lo hicieron en condiciones”.

“Que vuelvan a colocar los pinetes que hay tirados en el suelo o los maceteros. No son del agrado de la gente y lo hemos dicho por activa y por pasiva. Entendemos que los espacios de este tipo deben quedar libres de arboleda y demás para que se puedan ver y apreciar”, apostilla Estepa, que se pregunta, además, si es que en Jaén “son especiales”. “La calle de enfrente se presupuestó y, al final, se quedó sin hacer”, relata la presidenta de La Magdalena con un poco de hartazgo a causa de la cantidad de cosas que, a su juicio, quedan por hacer en el barrio. Aún así, y a pesar de lamentar el estado de algunos puntos de la zona, se muestra confiada ante el anuncio de la Administración provincial, que destinará más de 270.000 euros a repartir entre el Raudal de la Magdalena y los Baños Árabes del Naranjo. Sin embargo, Estepa cree que irá más dinero para el segundo que para el primero, hecho que la alegra igualmente porque está al corriente de las “deficiencias” de la zona. A la espera, con ilusión por el anuncio, pero con la mirada de reojo ante una inversión que, según ella, necesita ir acompañada de otras intervenciones. “Solo espero que esto no sea un ‘tapabocas’ porque no nos vamos a callar”, concluye la responsable de La Magdalena.