URGENTE

Entre sones de sevillanas y muchas ganas de disfrutar del ambiente único que proponen la Feria y Fiestas en honor de la Virgen de la Capilla. Este festejo llena las calles de San Ildefonso del toque especial de las cadenetas de colores, los hermosos trajes de faralaes y, por supuesto, la buena gastronomía jiennense puesta sobre las decenas de terrazas repartidas por las calles del céntrico barrio. El carácter más íntimo y “recogido” de estas fiestas hacen que se conviertan en un acontecimiento muy especial para numerosos jiennenses.

Ciertamente, este fin de semana pareció empezar con menos afluencia y vitalidad de la habitual en la Feria Chica de Jaén. Algo menos de color, quizás. Pero las terrazas siempre llenas. El mediodía del sábado dejó claro que esta es una de las fechas claves dentro del calendario de los bares y restaurantes de la zona. Un “tirón” más que positivo para la economía de negocios como el de Emilio Donaire, encargado del Mesón Los Monterillos, quien apunta que estas fiestas son todo un “alivio” gracias este buen fin de semana, el día grande de la Virgen (que será mañana) y a que, en estos días, los jiennenses se animan a salir más. “Es un empujón muy bueno de cara al verano. Además, hemos contratado más apoyo en el servicio: dos camareros y otra más en cocina. Vamos, que la feria no solo hace que tengamos más beneficios económicos, sino que también podemos ayudar a la creación de empleo local”, comenta el hostelero. En números, Donaire declara que es imposible saber cuánto es la diferencia con respecto a los días “normales”, porque “un día se vende más y otro menos”. Así, explica que cuando pasen las fiestas harán la global de la feria y a esto descontarán la inversión en el género. Pero insiste, aun así, “es un empujoncillo muy bueno”.

No muy lejos de la terraza cubierta por toldos de “Los Monterillos”, también a la sombra (pues el sol apretaba ya llegado el mediodía), Lorenzo Amate disfrutaba de un almuerzo con su familia. Este jiennense tiene una cosa muy clara: esta feria es para disfrutarla con los más queridos. “La fiesta de este barrio es muy bonita y lo pasamos muy bien. Salimos a la calle y nos gusta tomarnos una cervecita y unas tapitas en las terrazas”, comenta. Eso sí, hace la siguiente aclaración: “Esto solo lo puede hacer quien tenga una buena cartera”. Lo mismo pasa con la Feria de San Lucas, continua, aunque el caso no es el mismo. Apunta que en la de octubre se baja al recinto ferial, están las casetas y “te mueves un poco más”; mientras que en la que se celebra en honor a la Virgen de la Capilla es más de “acomodarse en una terraza, comer y beber porque es una feria de barrio”.

Algo más negativo se muestra Juan Sebastián Martínez, quien ve que esta feria “está muy floja”. Se lamenta de que no haya decoración en las calles y de que “el Ayuntamiento no la promueva mucho”. “Dicen que es una feria de barrio, pero hay que tener en cuenta que estamos en pleno casco histórico y la veo un poco desangelada. La única diferencia de lo que ocurre los fines de semana, es que los bares sacan las terrazas a la calle, nada más”, opina. Mientras tanto, Juan Marín, quien paseaba por la zona, no se queda ni con la cruz ni la cara de la feria. Como jiennense, disfruta de las fiestas, pero Marín tiene una particularidad algo diferente a sus paisanos: es residente en el barrio. “La verdad es que la feria se disfruta bastante porque al estar los bares en la vía pública y con la buena temperatura que tenemos lo estamos pasando realmente bien. Lo que sí es verdad es que para los residentes que estamos aquí es un poquito más complicado. Yo vivo en el barrio y, durante estas fiestas, no nos permiten sacar el coche de los garajes”, explica. Otra queja más que suma está centrada en el ruido y la falta de respeto por los horarios de descanso: “Aquí hay gente hasta las tres o las cuatro de la mañana”. Aunque, sobre esto se muestra comprensivo y dice que son solo cinco días y los pueden aguantar de buena gana.

Con el almuerzo ya más que terminado, la tarde dejó paso a un ambiente más animado entre copas y algunas risas bajo el cielo soleado que acompañó durante toda la jornada. Así, dentro de San Ildefonso se celebró la última misa de la novena dedicada a la Virgen de la Capilla. Se cerraron de esta forma nueve días en los que los devotos llenaron el templo de la Santísima. Y, a las puertas del mismo, un concierto muy especial tuvo lugar a las nueve de la tarde. La Sociedad Filarmónica de Jaén realizó una actuación en plena plaza donde se estrenó (después del concierto) la marcha procesional “Reina de San Ildefonso”, compuesta por el teniente coronel Andrés Martos Calles, el colofón perfecto para la novena. Fue Francisco Jiménez, de la junta de gobierno de la Cofradía de la Virgen de la Capilla, quien encargó a Martos Calles, su paisano, esta preciosa marcha para la que pidió un solo detalle necesario: que incluyese, en su trío o parte final, las notas del bello “bolero de Jaén". Así, la maestría del compositor dios como resultado una exquisita melodía que impresionó y gustó a todos los presentes.