URGENTE

Terminó una historia, la de las reuniones internas, las negociaciones, los tiras y aflojas y las noches sin dormir, y empezó una nueva. La capital estrena su octavo alcalde, el Partido Socialista recupera el poder municipal que perdió hace ocho años, Ciudadanos entra en el Gobierno y la ciudad se prepara para un nuevo capítulo en el que todo está por escribir. No fue fácil la recta final hacia el pleno de investidura. Jornadas de infarto antecedieron a un madrugador e improvisado pacto programático necesario para conseguir la estabilidad en un Ayuntamiento con graves problemas económicos. No hay más detalles ni repartos de área, por el momento, que dar la Alcaldía a los socialistas durante cuatro años en los que habrá rosas y espinas. La semana próxima empezarán las conversaciones internas para repartir tareas.

Un emocionado Julio Millán quedó proclamado como alcalde, Justo cuando el Partido Socialista cumple sus 130 años, a las doce y media del mediodía. Se escucharon los vítores en la calle. También en el interior del salón de plenos, donde se celebró un pleno en el que si algo se salió del guion previsto fueron los discursos. Hasta el “Juego de Tronos” salió a relucir. Fue al final de la intervención del nuevo máximo dirigente municipal. Recurrió a una frase de Tyrion Lannister para resumir lo que empieza ahora: “¿Qué une al pueblo, las huestes, el oro, las banderas? Las historias. No hay nada más poderoso en el mundo que una buena historia. Os animo a todos a comenzar a escribirla juntos, por esta ciudad y por su gente”. Los aplausos fueron generalizados. Ocurrió después de dar las gracias a quienes permitieron vivir una experiencia única, a su partido, a Francisco Reyes —presente en la sala— por darle una “oportunidad”, a los votantes, a sus compañeros y a su familia. “Me costaba imaginarme a mí mismo en esta situación cuando escribía estas palabras”, dijo. Después de tener un recuerdo emotivo hacia sus antecesores en el cargo, especialmente para Javier Márquez, habló de sus vivencias “obreras” del barrio de San Juan, de su sencillez y de la responsabilidad que se le presenta. “Soy consciente de la dificultad, pero creo en las posibilidades que tenemos para dar la vuelta a la situación de crisis que padece Jaén. Creo en sus recursos, creo en su gente, la que ha dado un puñetazo en la mesa en estas elecciones. No va a ser fácil, ni solo unos pocos lo harán posible, por eso pido la implicación, el compromiso y la responsabilidad de toda la ciudad, de los vecinos, de la sociedad civil, de los colectivos sociales, de los empresarios, de los sindicatos y de los jóvenes”, subrayó Julio Millán. Tuvo un guiño importante para la Universidad y para los medios de comunicación. Indicó que trabajará por hacer una ciudad más habitable, con mejores servicios y que estará atento a los grandes y a los pequeños proyectos. No habló del tranvía, pero sí de comercio, de turismo y de aceite. También del aprovechamiento de los recursos naturales. Aseguró que tendrá la mano tendida para todas las administraciones públicas y pidió, sobre todo, lealtad institucional.

Fue el último en el turno de palabra. La primera, la cabeza de lista de Vox, Salud Anguita, tras los preámbulos de felicitaciones y ánimo de colaboración con el nuevo equipo de Gobierno, emitió un mensaje directo para Julio Millán: “Comprobamos cómo después de las elecciones, no se ha hablado prácticamente de Jaén, lo único de lo que se ha hablado ha sido de concejalías, de áreas, de qué me vas a dar... Hemos visto cómo han intentado quién me da más y de quién puedo sacar más. Desde Vox decirle que vamos a estar vigilantes, que vamos a hacer una oposición seria, constructiva y darle simplemente un consejo: tenga mucho cuidado con quién se pone al lado y con esos socios de viaje que tiene”. Con murmullos se cerró su discurso.

Lucía Real, representante de Adelante Jaén, subrayó: “Nuestras prioridades serán las que siempre defendemos: las vecinas y los vecinos, los barrios y la generación de empleo digno. Defender que nuestra ciudad avance sin esto último es gobernar para otros intereses que no son ni Jaén ni sus gentes. Por eso quisiera que esta Corporación estuviera a la altura de lo que mi ciudad, nuestra ciudad, se merece, y consiguiera priorizar las necesidades reales de las personas por encima de los demás, lo imponga quien lo imponga”.

No se oyó una mosca cuando María Cantos, la número uno de la candidatura de Ciudadanos, se estrenó en el salón de plenos. “Hoy es un día importante, muy importante, el día que marcará el cambio de rumbo de Jaén y que la guiará hacia ese futuro que los malos gestores la han llevado hasta el momento”. Así empezó un discurso en el que sacó a relucir la procedencia de las cuatro personas que representarán a esta fuerza política en el Ayuntamiento, “gente que ha salido de sus barrios” y que tiene ilusión por cambiar Jaén. Pasó de puntillas por el problema ocasionado por el polémico audio del número 2, Francisco Díaz: “Somos gente que ha sufrido en sus propias carnes las novatadas de ser inocentes dentro del juego de la política, pero eso es lo que significa Ciudadanos”. Aseveró: “Se acabó el sueño de los jiennenses, porque hoy empiezan a despertar, hoy comienza ese despertar alegre de una ciudad nueva, y lo vamos a hacer entre todos”. Tiró de preposiciones para hilar una intervención en la que dijo que se dejarán la piel, lucharán ante las adversidades, trabajarán bajo la lupa de la transparencia, contra el inconformismo, con ilusión y, así, hasta llegar al “por y para Jaén”.

Javier Márquez. Hubo varias interrupciones en el discurso del hasta ayer alcalde. No precisamente por los problemas del sonido, sino por los aplausos de su bancada. Estaba visiblemente emocionado Javier Márquez, que tuvo palabras de cariño a su sucesor en el cargo y para los alcaldes de la democracia, especialmente para Alfonso Sánchez. Lanzó una reflexión: “Está claro que este era un Ayuntamiento intervenido económicamente y ahora también está intervenido políticamente, porque he visto cómo los alcaldes se decidían en Madrid”. Se refirió a las negociaciones de los últimos días con Ciudadanos para llegar a un pacto que, finalmente, no fue posible porque una de las condiciones era que él dejara la Alcaldía. Subrayó: “Yo he tenido la desagradable experiencia de verme imposibilitado para pagar las nóminas, una situación que hemos conseguido salvar y, hoy, hay un remanente de tesorería de quince millones de euros. Ese es el trabajo, el sufrimiento y los desvelos de mucha gente”. Y añadió: “No se puede decir que no se hace nada, porque aquí ha habido doce concejales con una dignidad tremenda y se les ha vilipendiado a nivel nacional, se les ha dicho que son una puta mierda”. Esa palabra, “dignidad”, la repitió por activa y por pasiva. “Nadie nos ha regalado nada, con la mejor fe, con la mejor lealtad, haremos una oposición normal y constructiva” Se comprometió a liderarla los próximos cuatro años.