La huella del fuego en Segura

Lenta recuperación de las 687 hectáreas que ardieron en agosto de 2017

08 ago 2019 / 09:56 H.

La imagen quedó grabada en la retina de todos. A las espaldas del eterno vigía de Segura de la Sierra, Jorge Manrique, las llamas devoraban el corazón verde de Segura y El Yelmo. Hace ahora justo dos años se vivieron horas de mucho miedo para los vecinos de la zona —cerca de un centenar fueron desalojados la primera noche— y también de incertidumbre, pena y rabia para todos los jiennenses. El Infoca trabajó sin descanso desde media tarde del 3 de agosto de 2017 para evitar la que, en las primeras horas, apuntaba a una tremenda catástrofe natural. Una llamada había alertado en ese momento del inicio de un incendio en el paraje de Monegrín, Las Malezas-Trujala, en el término municipal de Segura de la Sierra, en pleno Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas y Reserva de la Biosfera. En veinticuatro horas fue estabilizado y tres días después, controlado. Todos respiraron, pero para la extinción completa hubo que esperar todavía unos veinte días más.

La huella de las llamas era desoladora. Y hoy, dos años después, el rastro del fuego sigue muy patente. “Desde todo Segura de la Sierra es visible”, reconoce el teniente de alcalde de su Ayuntamiento, Manuel Robles. Los vecinos no han tenido más remedio que “resignarse” a convivir con las nuevas vistas y no olvidan aniversarios como este. Sienten, como apunta, impotencia por todo lo perdido. “Muchos no veremos este bosque regenerado. Son muchos años los que requiere”, reconoce. Fue un incendio intencionado y esa “rabia” todavía está patente, como apunta el representante municipal. “Muchos lamentan que las investigaciones no hayan llegado todavía a identificar a los responsables, pero no es fácil. Esto no significa que no se haya actuado, todas las administraciones se han implicado”, asegura. Recuerda que los trabajos de limpieza y protección de la zona se han sucedido a lo largo de todos estos meses por parte de Medio Ambiente y, poco a poco, la sabia naturaleza se regenera. “El primer año, que fue abundante en lluvias, ayudó a que brotaran plantas. Este, desafortunadamente, no ha ayudado tanto”, reconoce.

A ese sentimiento palpable de rabia hacia los incendiarios también se refiere Javier Broncano, de Ecologistas en Acción. “Pero también existe el del profundo agradecimiento hacia los profesionales de la lucha contra el fuego. El sentimiento predominante es que el monte sigue siendo nuestro”, reconoce. “No nos podemos dejar vencer por el desánimo. También hay que pasear por bosques incendiados, ver cómo brota la vegetación, no están muertos, tienen otra vida”, defiende. Aunque no entra a valorar los trabajos técnicos realizados, sí reconoce que se ha trabajado y se sigue trabajando, aunque la “imagen” siga pareciendo desoladora. “Por la zona que afectó el incendio pasa una etapa del GR 247, que va desde Segura hasta la base del Yelmo. Hice el camino para verlo y está completamente destrozado”, resalta.

El incendio, como recuerda la Delegación del Gobierno de la Junta en Jaén, calcinó un total de 687 hectáreas, casi en su totalidad de masa forestal de pinar y encinar, terrenos incluidos en diversas figuras de protección declaradas por sus valores naturales. El fuego afectó así a parajes de gran valor ecológico como los montes Río Madera, Dehesa Carnicera y El Yelmo Grande Carnicero. Respecto a la situación de la masa forestal en estos momentos, según indican técnicos del Parque Natural, la regeneración de la masa arbórea del género Quercus, es decir, encina, roble y matorral, es total en la actualidad. Sin embargo, como recuerdan, las zonas de pinar salgareño no se regeneran tras sufrir un incendio, dado que las altas temperaturas que producen las llamas queman la semilla. “Por ese motivo, la Consejería trabaja para impulsar futuras iniciativas de repoblación, a partir de este momento, cuando ya se ha completado el proceso de regeneración natural”, apunta la Delegación del Gobierno.