URGENTE

El precio del aceite cae y deja un futuro incierto

Organizaciones agrarias esperan que la tendencia aumente próximamente
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30/06/2019
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El precio del aceite de oliva virgen-extra “no levanta cabeza”. A pesar de la leve subida que experimentó la segunda semana de junio, que situó en 2,24 euros el kilo, el Observatorio de Precios y Mercados de Andalucía apunta que este vuelve a descender una vez más, quedando a 2,19 euros el kilo en esta última semana. De hecho, según indican desde “ES Andalucía, Economía Social Agroalimentaria”, de octubre de 2018 a junio de 2019, el precio del aceite de oliva cayó hasta un 18%.

Perspectivas poco halagüeñas para los agricultores y productores de aceite de oliva jiennenses. La problemática con los bajos precios del oro líquido de esta tierra continúa presente a pesar de las concentraciones en pos de un cambio en los mercados por el futuro del sector agrario y de las miles de familias que viven gracias al zumo de la aceituna. Un análisis de los datos registrados por el Observatorio de Precios y Mercados Andaluz revela que la cifra más alta desde el año pasado se alcanzó en diciembre de 2018, en plena campaña de recogida, con 3,17 euros el kilo. A partir de esta fecha, el primer semestre de 2019 solo deja cifras por debajo de los 2,81 (en enero). A pesar de esto, los precios parecen dejar un cierto margen a los productores este año, pues, en comparación con los datos de junio de 2018, se observa cierta mejoría, siendo el año pasado de 1,89 euros el kilos a finales de mes, mientras que ahora está en 2,19.

Respecto a exportaciones, la organización ES Andalucía, Social Económica Agroalimentaria, entre octubre y abril de 2019, esta comunidad exportó 427.700 toneladas de aceite de oliva, “lo que supone un 27% más que el mismo periodo del año pasado. Sin embargo, este recibió un menor precio”. Así, explican que, aunque el volumen total fue un 27% mayor, el precio total solo creció un 2%.

Desde UPA-Jaén, por su parte, resaltan que, a pesar de esta caída, se observa un leve aumento en este semestre del año desde mediados de mayo y apuntan como causas que países productores se “hayan ido” y estén empezando a comprar partidas de aceite en España y que el sector “haya empezado un calendario de movilizaciones”. “A esto sumamos el trabajo que estamos haciendo en diferentes mesas de interlocución, tanto el Ministerio de Agricultura con esa consulta a Bruselas de la que estamos pendiente de respuesta para poner en marcha mecanismo de autoregulación, como las diferentes vías que todas las diferentes administraciones para defender nuestro cultivo”, añade Cristóbal Cano, secretario general de UPA-Jaén, quien se muestra esperanzado en que la situación cambie. Así, recuerda la campaña de 2013/2014, en la que la evolución de los precios durante esta semana del año reflejó una dinámica creciente que no paró hasta septiembre. “Confiamos en que este año sea similar en este sentido. A pesar de que todavía no estamos por encima de los costes de producción, esperamos poder alcanzarlos al final de la época de comercialización”, declara. Eso sí, la esperanza se desvanece en lo referente a la cosecha este año. “Las perspectivas para la próxima campaña no son muy buenas. Zonas donde el cultivo está adelantado muestran una cara que no invita al optimismo”, matiza.

Ante esto, Cristóbal Cano cometa que la climatología no está favoreciendo a los agricultores. A las altas temperaturas se suma que este ha sido uno de los inviernos más secos, lo que ha provocado que la necesidad de agua del olivar no se haya cubierto. “El olivo es un cultivo donde la sequía se acentúa y si las condiciones no acompañan no cabe duda de que el árbol primero mira por él y luego por el fruto. No se ven perspectivas de que, ni por asomo, vayamos a tener una cosecha que vaya a ser parecida a la de este año”, avanza, dejando abierto un futuro incierto para el principal motor económico de la provincia.

El precio del aceite cae y deja un futuro incierto
El precio del aceite cae y deja un futuro incierto
A la búsqueda de genotipos resistentes a la Xylella

La Xylella Fastidiosa ha encontrado la “horma de su zapato”. Para combatirla ha surgido en España el proyecto LIFE Resilience, un programa que reúne a nueve socios de este país, Italia y Portugal para desarrollar genotipos de plantas productivas y tolerantes a este patógeno del olivar.

Pedro Valverde, investigador de la Universidad de Córdoba y del proyecto LIFE Resilience, expone que desde el grupo de Recursos Genéticos y Mejora del Olivo de la Universidad de Córdoba (UCO) trabajan en la búsqueda de nuevas variedades resistentes a la Verticilosis, enfermedad actual con mayor impacto negativo en el olivar. Investigación que les ayudó a avanzar a buen ritmo dentro del proyecto. Así, explica: “En cuanto a la heredabilidad de la resistencia a la Verticilosis, hemos evaluado progenies procedentes de más de 100 cruzamientos diferentes y los resultados desvelan que en todas ellas se obtienen genotipos resistentes, pero cuando utilizamos parentales resistentes en los cruzamientos el porcentaje de genotipos con alta resistencia a la enfermedad se incrementa de manera significativa”. En base a esto, observaron que hay cruzamientos parentales capaces de convivir con la enfermedad, es decir, poseen cierta resistencia a la Xylella (“Leccino” y “Fs-17”) si se combinan con otras que poseen ciertas características de interés a nivel internacional como son la variedad Picual y Arbequina.

Actualmente, el grupo de investigación cuenta con 1050 genotipos o potenciales. Nuevas variedades de las cuales 500 se encuentran plantadas en la finca de Galpagro, en “El Valenciano”, y el resto se procederá a su plantación en los próximos meses. Durante los próximos años, evaluarán las características agronómicas de las mismas y aquellas que destaquen por encima de sus parentales serán seleccionadas. Serán estas las que se evalúen respecto a su resistencia a la Xylella, por lo que, próximamente, el proyecto espera poder dar con un genotipo resistente a la enfermedad.

Además, entre sus objetivos que se marca LIFE Resilience está la propia prevención de Xylella fastidiosa en explotaciones de alta densidad y la búsqueda un modelo de prácticas sostenibles que permita reducir la huella de carbono y la huella hídrica sin comprometer la salud de la planeta, así como un uso eficiente y sostenible de todos los recursos empleados mejorando la biodiversidad de las fincas.

1- Principales zonas de riesgo

De momento, la Xylella se ha detectado en países como Italia, Francia, España y Portugal. Esta puede extenderse con facilidad a países con clima similar. Las investigaciones preliminares muestran que los climas con inviernos templados son especialmente vulnerables a la proliferación del patógeno en los diferentes cultivos.

2- Medidas y riesgos

Entre las medidas actuales que se llevan a cabo cuando aparece un brote de Xylella fastidiosa se encuentra la erradicación de infectados y vegetación circundante. El brote, además de un gran impacto ambiental, supone un importante riesgo económico, pues pone en juego millones de euros provenientes de estos cultivos.

3- Análisis de los genotipos

A las variedades resistentes a la Xylella seleccionadas de los cruzamientos se las evaluará de dos formas dentro del proyecto. La primera, mediante inoculaciones artificiales con la bacteria en condiciones de laboratorio y la segunda mediante la evaluación en un campo naturalmente infestado por Xylella fastidiosa en Scorrano, Italia.

4- Encuentro internacional

El proyecto LIFE Resilience organizó el primer “Encuentro Internacional sobre Xylella fastidiosa: Sinergias para prevenir la enfermedad”, una cita en la que se dieron a conocer los retos y desafíos a los que se enfrentan el sector agrícola e investigador respecto a Xylella fastidiosa y qué medidas están tomando para luchar contra la misma.