URGENTE

Sentada en la penúltima fila del reducido salón de plenos, porque no hace falta mucha gente para que se quede pequeño, estaba ella. Siguió con emoción contenida el discurso de su marido, el padre de sus dos hijos, la persona con la que comparte su vida, el abogado convertido en alcalde por la proximidad y la amistad con su antecesor con el que, por cierto, dejó de intercambiar palabras. Olimpia Molina, también secretaria general de la Universidad de Jaén, no lo perdió de vista ni un segundo. Fue terminar la fotografía de familia en la escalinata del Ayuntamiento y, cogidos de la mano, salieron por la puerta que Javier Márquez entró hace ocho años para hacerse cargo de Urbanismo. En la calle, emocionada, pronunció una frase para este periódico que resume a la perfección el sentir generalizado de quienes están a su lado: “Me enamoré de Javier por su inteligencia y por sus valores y hoy me siento más orgullosa que nunca porque ha sabido mantener su dignidad y porque no se ha dejado vender”. Y, juntos, continuaron por el mismo camino que llegaron.

¿Qué denotan sus palabras? Son el fruto de las intensas jornadas de negociación vividas en los últimos días. Ciudadanos lo intentó todo. Hasta el final. Primero de palabra y, después, de obra. Porque hicieron a Javier Márquez ir hasta la sede para pedirle, sobre un papel que nunca llegaron a firmar —aunque alguien se empeñó en decir que sí— que dejara la Alcaldía para rubricar un pacto de Gobierno con el Partido Popular. No se dejó. Y mucho menos después de aquel polémico y desacertado audio que corrió como la pólvora de teléfono en teléfono. Eso de que los “ocho concejales se van a la puta mierda” dolió profundamente a quienes, durante los últimos ochos años, llevaron las riendas del Ayuntamiento de Jaén. Las formas y el fondo crearon un clima poco agradable para llegar a un acuerdo. Avisó a navegantes la “ex” de Ciudadanos y ahora máxima responsable de Vox en la provincia. Salud Anguita se limitó en su discurso a dar un consejo al nuevo alcalde, Julio Millán: “Tenga cuidado con los socios que se ha echado”. Y María Cantos respondió con aquello de las inocentadas y las novatadas. Eso sí, todo el mundo tiene derecho a una oportunidad.