El “efecto imitación” puede explicar el fuego de Segura

El Infoca tuvo que enfrentarse, en menos de una semana, a siete incendios, cinco con un gran peligro

08 ago 2017 / 10:20 H.

Algo tan absurdo como querer que el bosque que tienes cerca de casa arda, al igual que lo hacen otros que salen por la televisión, puede explicar el motivo de que, el jueves pasado, comenzara un fuego en el paraje de La Trujala, en pleno corazón del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas. El “efecto imitación”, como dice el delegado de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio en la provincia jiennense, Juan Eugenio Ortega. Y es que, el último de los grandes incendios registrado en la provincia jiennense, localizado en el término de Segura de la Sierra, el número 112 desde el 1 de enero de 2017, se registró cuando apenas empezaba a estar bajo control el mediático fuego de Yeste, un municipio separado de la comarca segureña por unos pocos kilómetros, en la vecina Albacete. Tan cerca están que el aeródromo de El Cornicabral, en Beas de Segura, sirvió para el aterrizaje de aeronaves que intervinieron en ambos. “Me gustaría decir que hemos tenido tormentas eléctricas para buscar una causa, pero no es así”, apostilla el responsable de la Administración andaluza que, sin muchos ambages, habla de que las llamas a los pies de la cumbre de El Yelmo, icono de esta parte de la provincia, fueron “provocadas”.

Si se termina de confirmar que la mano del hombre está detrás, tendrá más valor aún la labor del Infoca para combatir las llamas en Segura, sobre todo, si se tiene en cuenta que, desde que comenzó este fuego, no hace ni una semana, se contabilizaron siete incendios más. “Hemos pasado de 112 a 119 intervenciones en unos días y se ha roto la tendencia del año, muy tranquilo, sin apenas hectáreas afectadas”, apunta Ortega, que precisa que, solo en el caso del Parque Natural, habrá que sumar a las cifras de suelo quemado centenares de hectáreas. “Una vez que está bajo control la situación, sabemos que hay perimetradas 830 hectáreas afectadas. Eso sí, vamos a revisar la zona porque creemos que hay muchas islas de vegetación”, apunta, aliviado y agradecido a los bomberos forestales, como la mayoría de los que opinan sobre lo ocurrido, porque “podía haber sido mucho peor”. Hay que tener en cuenta, además, el domingo, medios y personal que trabajaban en la Sierra de Segura tuvieron que trasladarse al paraje de Orbes, en Alcaudete, y al Parque Natural de Depeñaperros, entre Santa Elena y el límite con el municipio manchego de Almuradiel.

Atacar las llamas era prioritario porque se trataba de dos situaciones de gran riesgo. En el municipio alcaudetense, donde se recibieron refuerzos de la provincia de Córdoba, se quemaron unas 14 hectáreas, a partes iguales entre pinar y matorral, en las inmediaciones de la Vía Verde. En Despañeperros, donde las llamas se extendieron por el monte bajo, hubo que hacer frente a la enorme complicación de cortar el tráfico en la Autovía A-4, unas de las carreteras con más tráfico de España, precisamente, en uno de sus puntos con más intensidad de tráfico. Fue preciso activar el nivel 1 de alerta y la circulación llegó a estar interrumpida, como recuerda el delegado de Medio Ambiente en la provincia. A estos tres incendios hay que añadir otros con cierta entidad, en La Carolina, Huelma y Andújar. En todos los casos, como ocurre con el de Segura, hay fundadas sospechas de que las llamas no son fruto de la casualidad. No obstante, por el momento, todo se investiga. Sobre el terreno tiene que trabajar la Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BIIF), una unidad dependiente de la Junta de Andalucía, como el Infoca, encargada de esclarecer las causas de las llamas, y, ayer mismo, expertos del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil tomaban muestras y visitaban la “zona cero” del fuego de El Yelmo en busca de respuestas. Las pesquisas deberán de concretar cuántos focos tuvo el fuego y corroborar o descartar si, efectivamente, tiene más de uno, como se apunta desde un primer momento.

mucho verde. La provincia tiene 1,2 millones de hectáreas de arbolado, la mitad de ellas, de superficie forestal. A pesar de esta gran cantidad de monte y matorral, en gran medida distribuido a lo largo de los cuatro parque naturales existentes, el año pasado, como recuerda el delegado de Medio Ambiente, Jaén estuvo a la cola del país en cuanto a superficie afectada por las llamas. Hasta el 31 de mayo, fecha en la que el Plan Infoca comienza su temporada de mayor actividad, al multiplicarse el riesgo de un fuego, se habían contabilizado 48 intervenciones forestales, de las que 43 quedaron en conato, es decir, menos de una hectárea quemada. En se momento del año, en el que se facilitaron los últimos datos que hay disponibles, la masa quemada era de 18,33 hectáreas, de las que la mínima parte era masa arbolada. El plan de lucha contra incendios del Infoca se articula en torno al trabajo de 830 profesionales, cinco medios aéreos con base en la provincia y 21 vehículos. Los puntos de vigilancia fijos son 37.

A partir de que el pasado jueves se registrara el incendio en el Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, el mayor desde el año 2005, se movilizó un dispositivo que implicó la coordinación de distintas administraciones, con el despliegue de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el personal que aportó el Ayuntamiento de Segura de la Sierra y el apoyo de otros de la zona, la llegada de equipos de la comunidad de Castilla-La Mancha y del Estado, procedentes de varias provincias españolas, desde Málaga a Alicante, y, sobre el terreno, llegaron a trabajar hasta trescientos bomberos del Infoca, personal que, en menor número, todavía está en la comarca, para evitar que la situación se descontrole.