El apoyo a la izquierda se desploma en paralelo al interés por ir a votar

Los socialistas pierden 41.000 votos, en un batacazo histórico, un número similar a los jiennenses que no fueron a las urnas el 2-D

06 dic 2018 / 11:09 H.

Lo ocurrido el domingo en Jaén y el resto de Andalucía, aunque a algunos les cueste creerlo, es muy europeo. Se dio un coctel que se revela como nefasto para los partidos de izquierda en una jornada electoral: una baja participación, en combinación con la existencia de opciones ultraconservadoras, que apelan a los valores patrios y ponen el foco en cuestiones como el riesgo que genera la inmigración; es decir, VOX en España u otras fuerzas, con presencia en cámaras de representantes del Viejo Continente, como Demócratas Suecos, la Liga Norte, en Italia, o el Frente Nacional, en Francia, espoleadas, en parte, por la desafección a la “vieja política”. Es en estos escenarios, cuando “más barato” sale el parlamentario. Con un ejemplo queda más claro, Podemos logró que su cabeza de lista por la provincia se sentara en el Parlamento andaluz con 39.624 papeletas en las autonómicas de 2015. VOX consigue su parlamentario andaluz con 27.000 apoyos. La diferencia entre una cita electoral y otra es un descenso en la participación de 38.000 personas en la provincia y 326.000 en Andalucía. Junto a esta realidad, hay otra cuestión incontestable, como es un descenso en el respaldo a las dos alternativas de izquierda, el PSOE y Adelante Andalucía, la confluencia de Podemos e IU. En su análisis de lo ocurrido, las “víctimas” de esta combinación, sin excluir la autocrítica, no se olvidan de que la menor participación les viene mal.

En el caso de los socialistas, infieren que una mayor afluencia a los colegios electorales les hubiera servido una victoria que no fuera pírrica. La bajada en la participación, en gran medida, coincide con los votos perdidos por el partido del puño y la rosa, al que cada uno de sus tres diputados le salió a más de 28.000 votos, frente a los 25.000 de 2015.

Otra lectura que arrojan los resultados es que el “experimento” de Adelante Andalucía no salió bien para sus impulsores, Teresa Rodríguez, de Podemos, y Antonio Maíllo, de IU. Los dos líderes regionales maniobraron para elaborar las candidaturas de cada provincia, tras un proceso de primarias, que trasladaba el método de confluencia. En el caso jiennense, la unión no hizo la fuerza, ni mucho menos. En 2015, IU y Podemos lograron la confianza de 60.179 electores. En 2018, casi la mitad, 38.473. Cs, tercera fuerza política de la provincia, tras multiplicar por 2,3 sus resultados con respecto a los últimos comicios regionales, y pletórico con sus dos parlamentarios, sufrió más que sus inmediatos competidores, el PP, para conseguir un asiento en el Antiguo Hospital de las Cinco Llagas. Los populares lograron un diputado por cada 24.500 votos, mil menos que precisaron los naranjas.

Lo ocurrido en Jaén, en cualquier caso, no es más que la traslación provincial del escenario andaluz, donde, como sucede en el mar de olivos, el PSOE gana, pero, en principio, no le sirve de nada, ni siquiera con el respaldo de Adelante Andalucía, puesto que los conservadores del PP y Cs, con el concurso de VOX, que se sitúa más a la derecha, suman más.