Detección más eficaz del Asperger

Un cambio “muy notable” en la visión del síndrome entre los jiennenses

16 jul 2017 / 11:09 H.

Los seres humanos son sociables por naturaleza. Suele ser a los tres años cuando comienzan a relacionarse de forma más directa con las personas de su entorno y sale a relucir el carácter de cada uno. Es la explicación de Rosa María Mármol Medina, presidenta de la Asociación Asperger-TEA Jaén y miembro de una de las familias fundadoras. “Esa edad es crucial para la detección precoz del síndrome de Asperger”, explica Cuando los niños muestran algún tipo de dificultad en el ámbito social o problemas para resolver conflictos de la vida cotidiana es cuando se debe actuar. “Para ellos es complicado aceptar el cambio de rutina o asimilar los imprevistos”, cuenta Mármol, y añade: “De repente surgen las rabietas exageradas, lo que es un aviso”. Sin embargo hay casos que pasan más desapercibidos, en especial con niños que son más tímidos o no muestran esa conducta en público o en las aulas. Es por esto que la detección es uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los padres.

Tal como explican desde la asociación, el síndrome de Asperger (SA) está incluido dentro de los trastornos del espectro autista (TEA). Los afectados sufren severas y crónicas incapacidades en lo social, conductual y comunicacional. Aunque encuentran dificultades de lenguaje en la expresión, la redacción o la comprensión, se trabaja desde una edad temprana para aprender el significado de las frases hechas o formas de hablar que habitualmente se usan en las conversaciones y que ellos toman de manera literal. Por ejemplo, si escuchan que alguien “se va a poner morado de comer” pueden creer que, efectivamente, va a cambiarle el color de la piel.

Con más de ochenta personas como miembros de la asociación y más de setenta a las que dan servicio en la provincia, el colectivo cumple su décimo aniversario con un balance positivo y un cambio “muy notable” en la visión de la sociedad sobre el síndrome del Asperger. “Gracias a los medios de comunicación o personas famosas que han dado a conocer su afección se ha vuelto más visible y al menos a la gente algo le suena cuando lo escuchan mentar, lo cual es un paso”. Mármol rememora su experiencia. “Cuando diagnosticaron a mi hijo, mi pediatra, que era muy buena, no sabía dónde enviarnos, pues tal era el desconocimiento incluso dentro del sistema sanitario; por fortuna ahora todo ha mejorado”. Los diagnósticos, según explica Mármol, son más rápidos y eficaces, gracias a la observación en los colegios y en la atención primaria. La visibilización es más patente.

“Mientras muchas personas comprenden el significado de una frase sin tener que completarla, ellos necesitan oírla entera, pues el lenguaje no verbal tampoco lo interpretan”. La forma habitual de aprendizaje es por la imitación o el juego, pero ellos no lo ven así, por lo que se trabaja con pictogramas e instrucciones con las acciones que van a realizar, como lavarse los dientes, darse una ducha o cómo preparar una mochila.

“Es una forma diferente de ver el mundo”, recuerda Mármol. Cuando encuentran un asunto que les interesa, les absorbe y se convierten en expertos. “Se transforman en verdaderos sabios, pueden saber todo de los dinosaurios, pero ignorar el nombre de una calle por la que pasan todos los días”.