Casi un millar de jiennenses en el movimiento “scout”

El aprendizaje en valores y el amor a la naturaleza forman parte del ideario

06 feb 2017 / 12:09 H.

Crear ciudadanos para construir un mundo mejor. Según Ángela Peña del Moral, presidenta de los “scout” de Jaén, este es el objetivo principal de los exploradores. Son 754 personas, entre niños y adultos, las que forman parte de la iniciativa que une diversión, aprendizaje y principios religiosos. “La fe es uno de nuestros pilares fuertes, pero es más importante ofrecer una educación rica en valores”, comenta, y añade: “No es solo catequesis, también se educa en el respeto, la igualdad y el cuidado de la naturaleza, para que puedan afrontar su vida de adultos”.

La Asociación Diocesana de Scouts Católicos cumple su vigésimo aniversario, aunque en Jaén ya existían grupos con anterioridad. El primero fue San Bartolomé, en la capital, y el segundo Torredelcampo. Poco a poco, los grupos se multiplicaron y, actualmente, hay nueve repartidos en la provincia. Rubén Gutiérrez Baeza, responsable de Comunicación y miembro activo, afirma que el escultismo se basa en la educación a través de la acción. Celebran varias actividades, culturales o deportivas, los sábados. Los campamentos son los actos más importantes, pues durante diez días conviven, aprenden y disfrutan en compañía de otros exploradores y aventureros. “Siempre tenemos en cuenta valores sociales de servicio y de darse a los demás”, cuenta Gutiérrez. Su lema, “Siempre listos para servir”; es la bandera que engloba todo el movimiento.

Las actividades son la prueba factible a las acciones prácticas del sentido cristiano, explican desde la organización, y cuentan que todo es altruista y los responsables no reciben ningún tipo de salario. “El único beneficio que conseguimos es personal”, dice Gutiérrez.

Después de dos décadas de acampadas y aprendizaje se han dado mucho casos de niños que han crecido dentro del grupo y ellos mismos se convierten en responsables. “Hay gente de todas las edades que se mantiene desde el principio de la formación, pero también hay mucha ‘sangre nueva’ y los veteranos dejan su testigo a las generaciones que vienen empujando con muchas ganas”, narra Gutiérrez. Él mismo comenzó en el grupo a los trece años y, como dicta un dicho entre sus miembros: “Una vez ‘scout’, siempre ‘scout”. “Si, verdaderamente, pica el gusanillo, es difícil desentenderse”, dice. Aun así comenta cómo el compromiso que exige ser parte del proyecto puede quitar tiempo de otras tareas. “Algunas personas, al empezar a estudiar o a trabajar, no pueden dedicarles las mismas horas que antes a las reuniones, que son semanales, o a la preparación de los campamentos y actividades”, declara. Las tomas de decisiones tienen lugar en los salones parroquiales, donde se hacen dinámicas, reflexiones y se elaboran los programas según la edad de los jóvenes exploradores, “siempre desde el juego”.

Sin embargo, tanto Gutiérrez como la presidenta, Peña del Moral, y los responsables reunidos para festejar su aniversario aseguran, rotundos, que su tarea es “muy satisfactoria”. “Ser ‘scout’ llena mucho. Deslomarse por hacer algo que a los chiquillos les gusta, más allá del teléfono móvil, la tableta y la consola, es un gran premio. Ver cómo se divierten y lo comparten”, afirma Gutiérrez. En su experiencia en los campamento cuenta cómo uno de los instantes más gratificantes es cuando “viene un chaval por la mañana a decir los buenos días y da un abrazo”. Como asegura, es la energía vital que los mueve.