“El futuro está en la agricultura familiar que sostiene los pueblos”

Gonzalo corrales ciganda

27 feb 2020 / 12:37 H.

Son las cinco y media de la tarde, es de noche y, en la calle, el termómetro marca dos grados. Es una temperatura agradable para quienes están acostumbrados a los duros inviernos de Bruselas. La entrevista transcurre en el bar más frecuentado por los políticos, el que hace esquina justo en la Plaza Luxemburgo, enfrente del Parlamento Europeo. Gonzalo Corrales Ciganda (Alicante, 1983) conoce el terreno como la palma de su mano. Lleva cuatro años en el corazón del Viejo Continente con un claro objetivo: luchar por el campo español. Asegura que Jaén tiene una gran oportunidad en el nuevo marco comunitario.

—¿En qué puede ayudar la delegación que usted representa a los agricultores jiennenses?

—El trabajo que hacemos desde UPA en Bruselas es fundamental para todo lo relacionado con la PAC, porque aquí se decide la política agraria común que, aunque ha perdido peso a lo largo de los años, junto con los fondos de cohesión, son las dos patas de la Unión Europea. Como sabe usted, la mayoría de competencias están cedidas a los países y, sin embargo, la política agraria común se decide desde aquí, lo que quiere decir que el presupuesto, aunque parece grande, no es tanto, porque el resto de países tienen sus propios fondos para las políticas agrarias, pero aquí viene todo de Bruselas. El trabajo es importante porque, al final, somos la voz de los agricultores, de los problemas del campo y, en concreto, en el olivar el germen de todo viene de los precios del aceite, entonces qué mejor lugar que Bruselas para solucionarlo. Al final, Jaén es la primera productora de aceite. Una de cada dos botellas que hay en todo el mundo es española y todos conocemos la importancia de Jaén en España. Estamos hablando de 66 millones de olivos, 400.000 hectáreas de paisaje de sumidero de carbono y de montañas que hay que poner en valor, porque la nueva PAC está en pleno proceso de reforma y, si hay un momento importante para estar aquí las organizaciones, es este. Tenemos una nueva comisión, nuevos objetivos más ecológicos y, con los problemas que tiene el campo de Jaén en relación con olivar tradicional de bajo rendimiento, es el momento de ponerlo en valor en Bruselas para que la Comisión Europea de Agricultura incluya en los planes estratégicos nacionales una discriminación positiva.

—¿No ve usted la reforma de la PAC como una amenaza?

—Tiene siempre una doble faceta, es una amenaza en cuanto a presupuesto, porque la tendencia es reducir, reducir, reducir, pero yo tampoco creo que esta tenga que ser una posición negacionista en cuanto a los problemas que tenemos de cambio climático, sino aprovechar el papel que tenemos como gestores del territorio para poder contribuir a la mejora del medio ambiente. Toda esta faceta de explicación de la situación del campo jiennense la podemos hacer desde aquí.

—¿Qué es lo que más le preocupa del campo?

—Los precios. Llevamos muchos años diciéndolo en UPA y, desde luego, la principal preocupación es la falta de precios justos. Hay dificultades añadidas que vienen por la falta del origen. Nosotros somos pequeños y medianos agricultores, defendemos las explotaciones familiares, hemos sido trabajadores por cuenta ajena y, por supuesto, el problema no es el Salario Mínimo Interprofesional, sino la dificultad que hay para cubrir los costes de producción.

—¿Cree que ser ha empezado la casa por el tejado?

—Exactamente. Los problemas que tenemos son la falta transparencia en la cadena agroalimentaria, los grandes márgenes, la especulación, el oscurantismo... Lo que reivindicamos es la transparencia. Hay artículos, como la naranja, que la cogen de Valencia, la llevan a diez kilómetros y es un producto que va del campo a la boca y, sin embargo, se multiplican los márgenes un setecientos por ciento. Eso se puede corregir con una Ley de Cadena Alimentaria que frene la venta a pérdidas. Es el “leiv motiv” de las reivindicaciones. Nadie entiende que habiendo demanda del producto y con una cosecha media sigan los precios estancados.

—¿Quién es el responsable, quién tiene la culpa?

—Nosotros creemos que el problema está en la falta de transparencia y, además, en el modelo de agricultura que, como filosofía de país y de continente europeo, queremos transmitir a la sociedad. Nosotros lo que decimos es que el modelo de agricultura tiene que ser, como ha dicho la propia Comisión Europea en determinadas ocasiones, el esqueleto o la columna vertebral de la agricultura europea. En un modelo social global tan competitivo, el futuro está en la agricultura familiar a través de explotaciones que son sostenibles y que socialmente asientan a la población en el territorio, porque en Jaén suelen ser gente que tienen el olivar como una actividad más que les hace quedarse en el pueblo. Si queremos atender a los problemas del reto demográfico, hay que entender que el modelo rural se sustenta del olivar.

—¿Qué opina de la activación del almacenamiento privado?

—Es un parche, un mecanismo que nos puede ayudar, pero el objetivo principal es eliminar stock para equilibrar el precio. Es una medida insuficiente, porque los precios para su activación son muy bajos, por lo que es de chiste para nosotros.

—Hay quienes apuestan por eliminar las ayudas para el olivar más productivo. ¿Qué opina?

—Por lo menos deberían estar diferenciadas. Igual que hablamos de las ayudas directas hacia aquellos que más lo necesiten, creemos que no es lo mismo hablar de un olivar tradicional que el intensivo. No se puede hacer tarifa plana.

—Otro problema, los aranceles...

—Es la estocada final. Son muy pocos los que tienen la capacidad de tener sistemas de envasado en Reino Unido, por lo que es una dificultad añadida para el pequeño y mediano agricultor. Los aranceles son un suma y sigue en un sector que, al final, nada tiene que ver con una guerra aeronáutica.

—¿Y el Brexit?

—Afecta a todo, porque es un catorce por ciento menos de dinero, por lo que las ayudas se tendrán que distribuir mejor hacia quienes más lo necesitan. Es labor de las administraciones saber reorientar, por lo que la redistribución es fundamental.

—La mayor parte del aceite jiennense se vende, todavía, a granel. ¿Cómo ve la conquista de nuevos mercados?

—Los olivareros de Jaén han hecho mucho esfuerzo para poder exportar, en maquinaria, adaptación de almazaras... Se ha trabajado mucho y, ahora, encuentran castigos como los aranceles. El problema es de frustración, porque conquistar mercados no es nada fácil, por lo competitivo que es.

—¿Ayudan las campañas de promoción?

—Son fundamentales, pero una promoción que ponga en valor la calidad del producto.

—¿Y la Indicación Geográfica Protegida Aceite de Jaén?

—Eso ayuda, porque al final es poner en valor el producto, ya que el etiquetado es importante y hacer ver al consumidor la relevancia de ese aceite, también desde el punto de vista de la salud.

—Hay grandes superficies comerciales que utilizan el aceite como producto reclamo.

—Exacto, encima tenemos la banalización del producto y la gente no se da cuenta de que no hay margen para el productor. Por eso creemos que estas protestas están sirviendo para que la gente se dé cuenta del problema, independientemente del signo político de cada organización.

—¿Cree que lidera UPA las manifestaciones del campo?

—Yo creo que sí, en conjunción con COAG, fundamentalmente.

—¿Qué opina de la unidad del sector oleícola?

—El asociacionismo es fundamental, porque muchas veces los agricultores están muy atomizados. Cuando tú eres el eslabón más débil de la cadena y el que menos puede pedir, es un problema, porque siempre vas a encontrar a un agricultor más necesitado que no se puede esperar para vender. La unión hace la fuerza y, entre tanto, hay que facilitar ese tránsito para que tampoco salgan perjudicados los que no estén integrados. Hay que entender la realidad del campo español, porque la mentalidad no se cambia de la noche al día, mucho menos en el medio rural, donde los cambios tienen que ser progresivos.

—¿Es un reto la incorporación de la mujer en el campo?

—Nosotros tenemos el colectivo Fademur, porque consideramos que es fundamental la incorporación de la mujer al campo. Hay mucho camino por recorrer, aparte de los problemas de la falta de titularidad compartida y los techos de cristal que son demasiados visibles. Tenemos el programa Talenta para fomentar el emprendimiento, porque no hay representación femenina en la agricultura, menos en cooperativas.

—¿La provincia está presente en Bruselas?

—Mucho, porque la importancia es de sobra conocida y el aceite de oliva está en las prioridades de Europa, a pesar de que afecta a muy pocos países de la cuenca mediterránea.