Adiós a un enamorado de la Enfermería y la gastronomía

Pedro Carrillo compartía su amor por la docencia con el de la profesión sanitaria

08 abr 2020 / 11:30 H.

El enfermero Pedro Carrillo León falleció por coronavirus el lunes en el Hospital Neurotraumatológico de la capital, donde trabajaba. Es el primer sanitario víctima mortal del virus en la provincia. Su impronta profesional es reconocida por sus colegas y por la institución colegial de Jaén. Era un referente nacional en el campo en los cuidados de la dermatología y en la docencia. Fue profesor asociado en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Jaén. Pero su calidad humana deja un legado imborrable en sus numerosos amigos. Afable, cercano, solidario e inquieto siempre en busca de conocimientos y cultivando amistades.

Así le definen quienes le trataron y ahora le recuerdan ya con emoción y afecto. Apasionado de la música, cantaba con esmero a sus amigos allí donde se reunieran. Era el animador de los grupos con los que compartía experiencias, entre ellas la gastronómica. Valedor del aceite de oliva virgen como fuente de salud. Precisamente un día antes de decretarse el estado de alarma iba a dar una conferencia sobre el aceite de oliva y sus efectos beneficiosos para la piel. Se canceló. Con la sociedad gastronómica El Dornillo, de Valdepeñas de Jaén, compartió gustos e inquietudes, viajes. Desde Cádiz le están llegando numeras muestras de condolencia de la sociedad Los Esteros, relata Juan Infante amigo personal y presidente de El Dornillo. Colaboraba con la Agrupación de Cofradías de Jaén dando charlas a los costaleros para conducirse mejor bajo los tronos. “Era bondadoso, solidario, una gran persona y un profesional reputado y comprometido”, resume José Francisco Lendínez, presidente del Colegio de Enfermería, de luto, como toda la profesión y sus amigos. Tenía 59 años, compartía con su esposa, también enfermera, la pasión por la enfermería y era padre de dos hijas.

Querido Pedro aún no me lo puedo creer. No lo quiero creer. Que el mundo pierda una persona como tú, que la Enfermería pierda un profesional de tu excelencia es tan injusto. Y que lo haga cuando aún no le tocaba. El coronavirus nos está arrebatando a tantos grandes profesionales, luchadores casi sin medios, nuestros héroes sin capa... como se está diciendo estos días, pero como estáis demostrando siempre. ¡Cómo lo siento! Pienso en ti en estas últimas horas desde que me comunicaron tan triste noticia y pienso también en tu mujer, Dulce, también compañera nuestra, en tu familia, en toda tu familia, qué duro es perder a un ser querido y más duro hacerlo en estos días aciagos en los que el dichoso covid-19 ni nos permite estar a vuestro lado, daros un abrazo, ánimo, fuerza y llorar, sí, llorar con vosotros.

Querido amigo y compañero Pedro, quiero decirte que en tu persona se ha encarnado siempre la esencia de la Enfermería, la excelencia en los cuidados, siempre dispuesto a ayudar, a colaborar, la amabilidad, la empatía, la generosidad, la humanización de la que tanto se habla en los últimos años. Pedro tú eras todo eso y mucho más. Te vamos a echar mucho de menos. Mucho. Todos tus compañeros en el Hospital Neurotraumatológico de Jaén, los pacientes que tenían la suerte de que tú fueras su enfermero, también tus amigos y compañeros en la Universidad de Jaén, cualquier persona que se cruzara en tu camino, porque tú eras luz, vida, chispa. Echaré de menos nuestros encuentros de los sábados haciendo la compra en el mercado de San Francisco... tu sonrisa franca y sincera, tu buen gesto, nuestras conversaciones. La profesión te quiere, te respeta y con tu pérdida te puedo asegurar nuestro hondo pesar. La pesadumbre se ha apoderado de nosotros desde que nos hemos enterado, la tristeza pesa, tardaremos en asimilar esta pesadumbre que hoy sentimos con profundidad. Amigo, compañero, siempre en nuestro corazón. Siempre con tu ejemplo por bandera. Siempre con tu bondad como estela. Gracias por tanto. Descanse en paz.

José Francisco Lendínez Cobo, presidente del Colegio Oficial de Enfermería de Jaén

Queridos amigos. Esta tarde —por el lunes— hemos recibido la noticia más dura para todos nosotros desde que hemos empezado con la crisis del coronavirus, la del fallecimiento víctima del covid-19, de nuestro compañero Pedro José Carrillo León, con el que me unía una especial relación profesional y personal. Saber que ya no va a tomar su manzanilla y media tostada a las 09:00 en la cafetería del Hospital Neurotraumatológico me produce una enorme consternación. Ha sido un profesional ejemplar de reconocido prestigio, con una impecable trayectoria asistencial y docente. A pesar del infatigable trabajo de todos los profesionales de la UCI y de la planta, no se pudo hacer nada por su vida.

En nombre de todo el equipo directivo y en el mío propio, trasladamos nuestro más sentido pésame a nuestra querida compañera, su esposa Dulcenombre, instrumentista de quirófano del Hospital Neurotraumatológico, a sus hijas y familiares y a todas y todos los amigos y compañeros que hemos compartido con él una gran parte de nuestra vida laboral. DEP

Osamah El Rubaidi, gerente del Complejo Hospitalario de Jaén

Duro golpe el que ha recibido la Cofradía Gastronómica “El Dornillo” con la pérdida de nuestro amigo y cofrade, Pedro Carrillo.

Enfermero del Hospital Neurotraumatológico de Jaén y profesor asociado de la Universidad de Jaén, gozaba del reconocimiento de sus compañeros de trabajo, así como de los pacientes y alumnos con los que trataba. Pedro, además de por su familia y de sus amigos, tenía una gran pasión por la gastronomía tradicional. Sin duda, ha sido un buen embajador de los productos agroalimentarios y de las costumbres y tradiciones de la provincia de Jaén, en las jornadas y encuentros gastronómicos en los que, junto a “El Dornillo” ha participado. Por eso han sido muchos los miembros de cofradías gastronómicas amigas, de la provincia, de Andalucía y España que hoy se han puesto en contacto con nosotros para expresarnos sus condolencias.

Para quienes tuvimos la suerte de disfrutar de su amistad siempre lo recordaremos por su generosidad, por su sencillez, por su optimismo, por su cercanía, por su vitalidad, por su capacidad de alegrar a quien estuviera a tu lado, por su pasión por la música, por la continua promoción de las bondades de nuestro aceite de oliva que siempre hacía y, especialmente, por su disposición a participar en cualquier proyecto en el que pudiera ayudar a alguien. Pedro era ese tipo de personas que consiguen que la vida de los que lo rodeaban sea más llevadera.

Aunque la vida es una continua pérdida de amigos como tú, cuando pensemos en ti siempre nos harás recordar que la vida continúa y te seguiremos buscando en nuestras jornadas, en nuestros viajes, en nuestros proyectos; porque, aunque ya no te podamos ver, sabemos que tu espíritu siempre nos acompañará.

Nuestro recuerdo y nuestra gratitud a ti, por las vivencias compartidas, y a Dulce, tu esposa, a tus hijas, María y Beatriz, a tus padres y demás familiares, nuestro pesar por tan irreparable pérdida.

Juan Infante Martínez, presidente de la Cofradía Gastronómica “El Dornillo”.

Una triste pérdida que deja un gran vacío. Derrochaba bondad entre los muchos amigos que tenía, en cuyo circulo tuve la fortuna de estar incluido. Alegre, dicharachero, cordial, cercano, cariñoso y todos los epítetos que derivan de un hombre bueno. Así era mi querido amigo Pedro; una de esas personas con las que el reencuentro suponía en sí mismo uno de esos momentos de felicidad que te da la vida. Porque cada vez que nos encontrábamos nos fundíamos en un prolongado abrazo; ese abrazo que en estos momento mientras escribo este modesto pero sentido texto desearía haberle dado antes de ese otro encuentro con la eternidad.

Al tener noticia esta mañana temprano de ese desgraciado desenlace, que nunca me hubiera gustado conocer, una serie de recuerdos de momentos maravillosos vividos con mi amigo, se me agolparon en mi cabeza produciéndome un tremendo nudo en la garganta seguido de ese desconsuelo que se siente por la pérdida de una persona querida como era Pedro. Como fue, la última vez que nos vimos, en la Zambombá navideña que a primeros de diciembre organizamos todos los años la Cofradía Gastronómica Isleña “Los Esteros” y a la que siempre asistía Pedro acompañando a la Cofradía Gastronómica “El Dornillo” donde era muy querido por todos los cofrades, con los que le unía una estrecha relación de cariño y verdadera hermandad. Pedro, nunca te olvidaremos, tus recuerdos se mantendrán muy vivos en nuestros corazones.

Pepe Oneto, presidente de la Cofradía Gastronómica Isleña “Los Esteros” y de la “Federación Andaluza de Cofradías Gastronómicas”

Buenas tardes y sean ustedes bienvenidos a la profesión más bonita del mundo”. Así es como el primer día, entre miedos e incertidumbres del primer curso, nos recibía Pedro Carrillo León tendiéndonos su mano para que lo acompañáramos en un viaje a enamorarnos de la profesión donde nos enseñaría conocimientos de grandes teóricas de la profesión y de su gran amiga Florence Nightingale.

En medio de unas clases divertidas y amenas nos hacías reflexionar e incluso llevar al ámbito culinario con las lentejas sobre las grandes formas de cuidar, que poco lo entendíamos antes y cuánto lo entendemos ahora. Sus historias, su carisma, su amor por la profesión ha calado hondo en el corazón de todos los alumnos que hemos tenido la dicha de cruzarnos con él en el camino, ya sea en clase o en prácticas hospitalarias.

Siempre nos decía que lo mejor que tenía era trabajar cerca de la Universidad porque de esta manera no dejaba de hacer las dos cosas que más le gustaba de la profesión dar clase y ser asistencia aunque se pasara 16 horas al día trabajando.

Por eso, es estos momentos donde nos sentimos conmocionados, tristes y sabiendo que hemos perdido a una gran persona, queremos recordarlo con estas palabras que son duras de escribir, porque todos empezamos con él y queríamos terminar con el este viaje. Porque por muchas veces que nos hayamos caído “eso no nos hacía menos enfermeras”. Nunca olvidaremos la sonrisa, el humor, la forma de expresarse, de dar los buenos días o las buenas tardes, la tesón por enseñar y que aprendiéramos, su amor por Jaén, que era grande. Como bien decía, “donde hay sangre, hay vida”, y ese lema lo ha llevado por bandera donde ha necesitado su ayuda para curar heridas físicas y del alma. Nosotros, tus alumnos, te queremos agradecer todo lo que nos has dado y que gracias a lo que nos enseñaste nos convertiremos en grandes profesionales con corazón y con razón, porque para ser enfermero hay que estar hecho de una pasta especial, hay que ser guerreras, valientes y con coraje, como bien nos enseñaste.

También nos queremos acordar de la familia en estos terribles momentos y transmitiros todo nuestro cariño y apoyo.

Con mucho cariño...

Todos los alumnos de Enfermería de Jaén

Sí, Pedro bueno, estaba escrito en tu DNI. Mientras escribo, las letras secan mis lágrimas al pensar que ya no te voy a ver más. Hace 32 años entré como alumno en el antiguo “Princesa” con una tal Dulce de tutora (con risas). Una tarde apareciste y me dijiste que me cuidara mucho de esa mujer que no era trigo limpio. Yo, todo joven, me lo creí; hasta que ella me dijo que eras su marido. Terminé la carrera y el trabajo, tan distinto al tuyo me separó de tu sabiduría más años de los que me hubiera gustado. Nos volvimos a encontrar en la Universidad, donde tu talento dejó huella y a nadie indiferente. Eras asiduo asistente a todas las graduaciones; y en una de ellas me dijiste que mi padre, con quien compartes lugar privilegiado ya, había sido tu profesor. El año pasado me acompañó mi hijo, al que te presenté, y tú con tu gracejo habitual le dejaste huella con un chiste. Entendí parte de tus valores, aunque no te hacía falta. Eras y eres afable, cariñoso, bueno; no tenías horas, tu trato por el paciente era exquisito, humano. Nunca te vi aparentemente molesto con nadie.

Te vi, por última vez, el 16 de noviembre cuando fui a realizar un acto que cada vez realiza más gente: donar sangre. Me hablabas con tu entusiasmo habitual de tu CMA, y sobre todo de esa asignatura tuya, a la que tanto empeño pusiste y que habías sacado adelante. Yo te conté que las Relaciones Humanas desaparecían (una de los que yo impartía), y no te lo creías; porque para ti todo partía del ser humano, como se le trataba y que no podía existir ninguna materia (sin que aparecieran las Relaciones Humanas). Te vi alejarte, tras darte un fuerte abrazo y con la promesa de vernos para volver a hablar del tema.

Hasta ayer por la tarde en la que se detuvo mi reloj. No te tocaba; pero este mal bicho no distingue y te tocó la bolita 19.

DEP amigo, siempre te recuerdo y te tengo en mi alma y en mis oraciones.

Jesús Alberto Jara Arias Jaén, enfermero profesor de la Universidad de Jaén

Hoy es un día triste para la enfermería jiennense y para todos los trabajadores del Hospital Neurotraumatológico, hemos perdido un gran profesional y un querido compañero, a título personal, ha sido un honor trabajar contigo mano a mano en los últimos años, allí donde estés te echaré de menos

Juani Oblaré

CComo Jesús, “pasó haciendo el bien”). A veces que ingrata es la vida para reconocer. Habías dado tu vida de servicio a los pacientes en tu Hospital Neurotraumatológico y ahora te despide con lágrimas de impotencia sin más nada poder hacer. Amigo Pedro Carrillo te sembraste con buen talante y mejor saber, generoso y servicial con tus pacientes, alegre y siempre dispuesto a la vez, supiste poner todo tu bien hacer por el don terapéutico que tenias y que la ciencia y Dios te regalo.

Nos duele tu partida pero engrandece tu vida a la vez, porque te vas dando, sembrando y curando y eres ejemplo precioso de haber dado tu vida mientras servías generoso a tus enfermos.

Hombre y amigo de convicciones profundas que junto a Dulce tu mujer, tus hijas y tus padres, pusiste tu nido amoroso y acogedor en tu casa de “Pozuela”, donde recibías a tus amigos y compartías lo que tenías: Alegría y mucha paz. Siempre llevo en el corazón con agradecimiento profundo haber compartido contigo y tu familia tu casa siempre abierta y oasis de ternura para quien con tanto amor nos invitabas. Aquel día bendecimos tu casa, así tu lo querías y así me lo pediste con confianza. Rezamos juntos en familia y sentimos al Dios de la vida presente entre nosotros y siendo compañero de camino haciendo nuestra historia y visitando a los amigos como en otro tiempo lo hiciera con Lázaro, María y Marta. En su nombre bendecimos tu casa y familia y compartimos un tiempo agradable que nos supo a bálsamo amistoso de quien está a gusto con los amigos disfrutando de su casa. Hoy me duele en el alma escribirte desde el corazón esta plegaria de despedida, para expresarte tanto cariño y tanto agradecimiento por tu vida regalada. Fuiste como el pan y como el vino en la mesa de la vida, que te partiste y repartiste generoso y te derramaste como se derramó el Maestro, por los demás. Al final del pasillo todos te encontrábamos siempre disponible y presto para lo que hiciera falta. Allí acudíamos todos en busca de tu mano sabía y generosa, y encontrábamos sonrisa, humor y ternura a rebosar.

Hoy la vida te regala otra etapa en el camino, invisible y callada, pero queda tu presencia y tu recuerdo para siempre en nuestras vidas. El Señor de la vida te recibe y te cobija en su regazo y agradece tanta entrega generosa a tus hermanos.

Con nosotros siempre te quedarás porque los que habéis sembrado mucho bien, permanecéis para siempre y sois ejemplo vivo, junto a tantos sanitarios anónimos, del buen hacer generoso y portadores de vida que hace tanto bien.

Julio Millán Medina, sacerdote

Esta tarde hemos recibido la triste noticia del fallecimiento de nuestro compañero y amigo Pedro J. Carrillo León, profesional de Enfermería del Neurotraumatológico o del “Princesa de España” como siempre le hemos llamado y profesor de Enfermería de la Universidad de Jaén. Ha sido una víctima más del coronavirus, uno de nuestros héroes, de los que siempre ha estado en primera línea atendiendo con la amabilidad y el buen hacer que le caracterizaba a todos los pacientes que pasaban por su consulta de curas. Gran profesional con el que he tenido la suerte de trabajar tanto en el hospital, como en la universidad, en donde compartimos asignatura.

Pedro estaba enamorado de su profesión, no paró hasta crear y conseguir impartir la asignatura de “Cuidados cutáneos”, en la que poder enseñar todo lo que sabía de curas y que era mucho. Hoy me hubiera gustado poder decirle adiós de otra forma, en la cercanía, dar ánimos a su familia, a mi compañera Dulce y compartir esta tristeza con todos los que lo vamos a echar de menos. Pero este maldito virus no nos ha dejado. Por eso quiero que esta palabras sirvan de homenaje: Pedro te echaremos de menos, los primeros tu familia, y también tus alumnos, tus pacientes, tus compañeros, has dejado un recuerdo imborrable en muchas vidas. Descansa en paz amigo.

María José Calero García, decana de la Facultad de Ciencias de la Salud

Muy buen profesional, tuve la suerte de conocerlo en dos ocasiones que me curó de una operación, todo un profesional y buen hombre. Entré llorando del susto que tenía y salí llorando pero de risa por los chistes que me contó, muy buen trato profesionalmente hablando y como persona. Mi más sentido pésame a su familia Descanse en paz.

Choni Torres

Una excelente persona y un enfermero como la copa de un pino. Mi más sincero pésame a su señora Dulce, otra enfermera de vocación.

Encarna Díaz Higueras

Don Pedro, allá donde vas seguro que haces reír a todo el mundo. Sus clases eran muy amenas y divertidas, tenía una forma de enseñar única. Una buena persona que se ha ido.

Aurora Colmenero

Apesar de conocerle hace ya doce años, mientras me trató por mi patología, aún le recuerdo por su bondad y ayuda prestada una buena persona con humanidad y empatía. Descanse en paz.

Blasi Carrasco

Descansa en paz compañero, qué gran persona y un profesional como la copa de un pino, no había otro como tú en todos los servicios donde has estado, mi más sentido pésame a Dulce y a sus hijas.

Victoria González

El mejor enfermero que conocí, el más metódico, profesional, amante de su profesión y por descontado mejor persona. Cuando me lo comunicó un gran doctor y amigo, compañero de su mismo hospital, no me lo podía creer. Me quedé sorprendido, lo conocía en persona, estuve en sus manos en multitud de ocasiones, fui paciente suyo y, al dedicarle estas palabras de agradecimiento que en ningún caso pueden equiparar a la ayuda y dedicación que me dio, de nuevo le doy las gracias donde quiera que este.

En este día darle mi apoyo, ánimo y más sincero pésame a la familia.

Luis Miguel Rodríguez

Compañero y amigo, pocas personas se acercan a tu excelencia como ser humano y como profesional. ¡Cómo te vamos a echar de menos! Hace nada me deseabas una vida plena, libre de retos y de preocupaciones... Y ahora tú te vas, un virus viene y te arrebata la vida, cuando no te tocaba, cuando aún tenías mucho por hacer y que enseñar. Dulce, me uno a tu dolor, al de tus hijas y el resto de familia y os envío un fuerte abrazo. Mucho ánimo, Pedro, descansa en paz, y sonreirá si os sabe fuertes y unidas.

Laura Sánchez Jurado

Hoy —por el lunes—, Día Mundial de la Salud, desgraciadamente se nos ha ido este gran profesional de Enfermería, Pedro Carrillo, mi más sentido pésame para su familia y para sus compañeros y compañeras (entre ellos hay sobrinos nuestros), un abrazo para todos.

Francisco Gutiérrez

Verdadero, Pedro, era uno de los nuestros... No quiero creer que haya pasado, compañero, nadie merece irse de esta manera después de casi cuarenta años sirviendo a los demás y no poder recoger ni una poquita de recompensa en forma de descanso y disfrute de la familia que tanto sufre de nuestro trabajo. Seguro que allí arriba tienes un buen sitio reservado. Un abrazo para su familia.

Juan Ortega Osuna

Qué buen tipo se nos va. Sus clases eran sencillas y amenas a la vez que muy didácticas. Su ayuda siempre la tenias, en un pasillo, en el despacho. Una vez fui a consulta de Maxilofacial y por allí estaba él, preguntando cómo me iba. Siempre pendiente de sus alumnos. Algún día te seguiré contando mi vida Pedro. Un abrazo..

Carmen Moya