Una extraordinaria salida del Cristo de la Buena Muerte por las calles de La Carolina
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La Carolina vivió ayer una jornada histórica marcada con la salida extraordinaria del Santísimo Cristo de la Buena Muerte. La imagen recorrió las calles del municipio a partir de las 20:00 horas con motivo del 125 aniversario fundacional de su Cofradía, en una procesión que tuvo también en la música uno de sus principales protagonistas. El cortejo lo abrió la Banda de Tambores de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Aurora, formación con niños muy pequeños que se encargó de marcar el paso inicial de la comitiva y de llevarle un ramo en representación de la agrupación. Tras ellos iban los representantes de otras cofradías y hermandades SALIDA. Con motivo de la salida extraordinaria del Cristo de la Buena Muerte, la plaza de la Iglesia se lleno de fieles, vecinos y familias que no querían perderse este momento tan complicado como es la salida del templo de la Inmaculada Concepción al ser pequeña y con grandes escalones. del Cristo y largas filas de mujeres vestidas con mantilla. Tras el paso del Cristo de la Buena Muerte llegó el turno de la Banda de Cornetas y Tambores María Santísima de las Penas de Úbeda, encargada de poner música al caminar del titular durante la procesión. La formación ubetense aportó sus sones a una salida extraordinaria donde los hombres de trono hacen un enorme esfuerzo tanto al inicio como al llegar debido al tamaño de la puerta del templo de la Inmaculada Concepción. La salida estuvo definida con un significado especial por la efeméride que la motiva. No se trataba de una estación de penitencia ordinaria, sino de una procesión extraordinaria con la que la Cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte conmemoró sus 125 años de historia. Una circunstancia que convirtió la jornada en una fecha señalada para sus hermanos y devotos. Allí se dieron cita fieles del Santísimo Cristo de la Buena Muerte como visitantes de otros municipios aledaños. Niños pequeños saludaban al paso del trono mientras mayores no podía evitar su emoción. Una tarde donde la ilusión y el fervor por esta venerada imagen demostró el arraigo de la cofradía en el municipio. Es por ello que quisieron celebrar esta procesión de carácter extraordinario en la que pusieron a disposición de los más devotos la santa imagen para acompañarla y arroparla en una procesión con un significado tan especial y profundo para los hermanos.
La ferviente devoción y el arraigo colectivo marcan la vivencia de esta festividad para los asistentes. Trinidad Cuervas Mora expresó el profundo sentir popular afirmando que “a los vecinos nos encanta el Cristo, lo llevamos siempre con nosotros y lo sentimos mucho; es lo más grande que tenemos aquí y tenemos mucha fe”. En esa misma línea de tradición familiar, Cristina Cañas Cuervas apuntó que “para mí, es de las procesiones más bonitas que hay en Semana Santa; le procesamos mucha devoción desde que somos pequeños y lo vivimos mucho”. Por su parte, el fervor se traduce en vocación para Francisco García Moreno, quien recordó sus inicios señalando que “yo soy costalero desde que pude a los 17 años; ahí me di cuenta que era un momento muy especial y de gran emoción y no lo he dejado nunca ya”. El valor histórico y emotivo del evento fue subrayado por Daniela Fernández Meswailler, al destacar que “es un día especial porque encima se celebra el 125 aniversario de la cofradía de la que somos parte; es de gran ilusión y amor todos estos años”. Finalmente, Estefanía Martínez Ruiz reiteró el compromiso de la hermandad concluyendo que “para la cofradía y los hermanos es un día muy grande; le tenemos una gran devoción al que es nuestro Cristo y es muy importante seguir a su lado”.