Una carta de amor de Juan Carlos Castillo para inaugurar las fiestas en Pilar de Arrabalejo
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Se convirtieron los abanicos en complemento indispensable para aguardar la espera de uno de los pregones más “académicos” que se recuerdan en el Pilar del Arrabalejo. La invitación por parte de la asociación vecinal dirigida por Juan Martínez, al flamante nuevo Cronista Oficial de la capital, el torrecampeño Juan Carlos Castillo Armenteros, llenó el barrio de caras conocidas, que no quisieron perderse una de las disecciones más exquisitas jamás hecha sobre el castizo vecindario.
Los prolegómenos de la cita estuvieron amenizados con música y buena compañía, sobrepasando los preparativos la hora acordada del encuentro. El periodista Miguel Ortega se encargó de romper el hielo, tras la introducción al acto de Martínez, que dio la bienvenida, al igual que Ortega, a la amplia representación de ediles municipales, y por supuesto a los propios vecinos que inundaron las calles del Arrabalejo con vida, ganas de disfrutar y convivir con los que día a día comparten calles, comercios y quehaceres.
La presentación realizada por el periodista introdujo académicamente al protagonista de la noche, recordando sus orígenes y su llegada al barrio, allá por los años 70, además de recordar al público presente las virtudes de la apuesta de los representantes del barrio. Tomó la palabra Castillo Armenteros tras la ovación con la que fue recibido, haciendo de su declamación una clase magistral digna de las mejores aulas de la Universidad de Jaén, su alma mater.
El historiador medievalista repasó todas las etapas del Pilar del Arrabalejo, desde su posible origen fundacional, hasta el esplendor de Al-Ándalus, pasando por la fortificación de la ciudad, o la evolución experimentada en el siglo XX. “Cuando en el año 1971 mi familia se instala en el barrio, recuerdo una instantánea de un lugar muy dinámico, en plena proyección y urbanizado en parte”, comenzó a discurrir, sintiendo como con cada palabra la emoción embargaba a los que fueron sus vecinos. No olvidó en la recta final de su pregón recordar su infancia, con negocios que no sobrevivieron al paso del tiempo y con reseñas que compartió con los suyos, pues entre el público, su familia disfrutó como una más de su declaración de amor al Arrabalejo.
Para Juan Miguel Morata Ortiz, el pregón fue todo un descubrimiento que le permitió conocer más a fondo la historia local, mientras que Rosa María Carrillo Martínez valoró muy positivamente descubrir que el pregonero era un antiguo vecino, calificando su discurso de completo y animando a vivir la fiesta al máximo. En esa misma línea, María del Carmen Pérez Asensio celebró un arranque inmejorable con la zona de fiesta muy animada y expresó su deseo de pasarlo en grande junto a sus amigos. Por su parte, Leo Garciolo de Haro mostró su entusiasmo por disfrutar de las actividades vecinales año tras año y reencontrarse con su gente, al tiempo que María Jesús Díaz Meco remató que el pregón resultó profundamente emotivo, ofreciendo un recorrido histórico enriquecedor sobre la identidad y las raíces de la comunidad.