Torredonjimeno despide a la Virgen de Consolación tras tres días de devoción en su romería
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El sueño tocó a su fin, al menos, hasta el próximo 8 de octubre. La romería de la Virgen de Consolación cerró sus actos litúrgicos con una solemne eucaristía que recogió el sentimiento de hermandad y convivencia que se había generado durante tres días de celebración en Torredonjimeno. Los tosirianos acudieron a la ermita de su patrona para rendir honores con una misa romera en la que el calor hizo mella, pero sin alterar las ganas de cantar, vitorear y pedirle, una vez más a la Señora de Tosiria, consuelo ante las adversidades y salud para volver a verla cada septiembre. Sobre las 11 de la mañana las campanas del santuario comenzaron a repicar anunciando a los devotos hermanos la avenida de la homilía. El Coro Parroquial de la Iglesia de Santa María entonó oraciones que erizaron la piel, con la emoción penetrando por cada poro, y la mirada buscando el divino rostro de Consolación: “Cuando vuelvas a tu ermita, Virgen de Consolación, todos iremos contigo, peregrinos de tu amor”. “Tras los días de estancia en el templo parroquial de Santa María, nuestra Madre vuelve a la serenidad de su santuario, lugar de gracia, de encuentro y de oración íntima”, se saludó a los peregrinos al inicio de la eucaristía, recordando la novena vivida en el núcleo, culminada con un acto que estuvo marcado por la sobriedad y la solemnidad que dictan las despedidas, aunque sean temporales. “Hoy nos encontramos en la cumbre de nuestra celebración, con el corazón todavía latiendo con fuerza por las intensas emociones vividas estos días”, prodigó desde el púlpito el párroco Ildefonso Rueda, director de una misa con la que los tosirianos despidieron a su patrona, conscientes de que cada día ocho, podrán volver a ver aquel divino rostro en su ermita.
Los asistentes a la celebración coincidieron en destacar la intensidad y el arraigo de estos días de fe y convivencia. Por un lado, Manuel Illana Párraga remarcó que las fiestas “se han vivido muy bien” con una participación superior a la de otros años, disfrutando de la patrona con la devoción habitual, un entusiasmo al que Lourdes Bailén Márquez añadió el valor especial de esta edición gracias a la creciente implicación de los más jóvenes. En el ámbito de las vivencias personales y tradiciones, Gregorio Carmona Cámara celebró haber vuelto a vestirse de corto tras varios años sin hacerlo, al tiempo que pedía a la Virgen que vele por quienes ya no están; una emoción compartida por Irene Caravaca López, para quien el orgullo del pueblo radica en la alegría generada en torno a la patrona. Finalmente, Juan José Márquez Escribano subrayó el gozo con el que se vive esta festividad cuando la devoción es tan profunda, recordando además que la misa romera se instauró hace apenas unos cinco o seis años.