Tal día como hoy en 1998 publicábamos: Rotura en la conducción del Quiebrajano que afecta a Puente de la Peña
Tal y como publicó este periódico hace veintiocho años, el 3 de marzo de 1998, una rotura en la conducción principal del pantano del Quiebrajano, originada al parecer por un movimiento de tierras, inundó parcialmente el paraje de la Fuente de la Peña, situado en el extrarradio de la capital jiennense. A causa de este percance quedó en peligró el abastecimiento de agua de la capital jiennense. Al conocer la rotura, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) desplazó hasta el lugar a numerosos trabajadores para que, una vez localizada la avería, iniciaran los arreglos, consistente en la colocación de dos tubos de 400 milímetros, actuación previa al vertido de hormigón en el paraje afectado.
La Confederación, según fuentes consultadas, ordenó que la cuadrilla trabajara durante, toda la noche para que hoy al mediodía estén subsanados los desperfectos. Aunque en principio se temió que la rotura causaría un corte en el suministro durante varios días, las previsiones finales resultaron más halagüeñas. Él corte afectaba, en cualquier caso, a los habitantes de Jaén capital y otros 11 municipios, 2 de ellos de la provincia de Córdoba.
La avería incide directamente en la red general de abastecimiento. El agua se concentró junto a la variante sur, la carretera que enlaza Jaén con Los Villares, donde formó una balsa al no tener un escape. Vecinos que contemplaban la acumulación de agua criticaron este desliz vial de la Junta. El equipo de gobierno pidió a la Confederación gue se cortara inmediatamente el suministro desde el Quiebrajano, según expuso el entonces primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Jaén, Miguel Benítez. La autoridad municipal ordenó asimismo que se acordonara el centenar de metros por los que fluía el agua. Benítez anunció que los técnicos del Ayuntamiento habilitarían una salida provisional d agua para evitar la falta de suministro en la ciudad. Los depósitos municipales se encuentran actualmente repletos. Tardaron al menos un día en agotarse, tiempo que el primer teniente de alcalde confiaba que fuera suficiente para solucionar el problema.