Superviviente del Alvia en Andújar: “Había gente atrapada y otras personas fallecidas en el camino”
Mario Samper, onubense y uno de los 187 pasajeros que viajaban a bordo del tren Alvia que cubría la ruta Madrid-Huelva, aún trata de recomponerse tras el accidente ferroviario sufrido en la provincia de Córdoba. Fue trasladado desde Adamuz al Hospital Alto Guadalquivir de Andújar, donde atendió a Diario Jaén a las puertas del centro sanitario, maleta en mano y emocionado.
“Los médicos me han medicado, vamos, para poder soportar esta situación”, explicaba, todavía conmocionado por lo vivido horas antes. El siniestro le sorprendió mientras dormía. “Lo que recuerdo es el traqueteo, un traqueteo tremendo del tren. Yo iba durmiendo en ese momento y, de pronto, me he despertado”, relata. En apenas unos segundos, el caos se apoderó de los vagones: “He visto cómo las maletas se caían, nos golpeaban, había personas que se salían de sus asientos”.
Samper logró mantenerse en su sitio aferrándose con fuerza. “Yo me agarré muy fuerte a mi asiento y por eso no me he movido de ahí”, afirma. Aun así, sufrió diversos impactos. “He recibido golpes de la bandeja, de las piernas... en fin. Y gente gritando, gente pasándolo muy mal”. Pese a la situación límite, añadió que muchos viajeros reaccionaron con rapidez. “En ese momento cogí un martillo para romper una ventana. La rompimos y empezamos a evacuar gente por las ventanas”.
El tren quedó partido entre vagones. “Se quebró por el vagón donde yo iba, entre el mío y el anterior”, explica. Uno de ellos acabó en un desnivel de varios metros. “En ese vagón que quedó en un barranco, a cuatro o cinco metros, había mucha gente atrapada y supongo que muy mal”. Durante el desplazamiento posterior, el panorama fue aún más duro. “En el camino por el que tuvimos que movernos había varias personas que estaban fallecidas”.
Samper destaca la respuesta de los servicios de emergencia. “El tratamiento ha sido fenomenal, de todas las corporaciones: policía, Guardia Civil, Protección Civil, bomberos... todo el mundo se ha volcado”. También resalta la solidaridad entre los propios pasajeros. “Los mismos del tren que estábamos más o menos sanos hemos intentado ayudar todo lo que hemos podido”. Sin embargo, muestra su malestar por la falta de información de la compañía ferroviaria. “El único pero de esta situación, que es lo más increíble, es que Renfe no dé respuesta ninguna a 15 o 20 personas que estamos aquí en el hospital de Andújar”. Asegura que incluso contactó con la empresa. “Me han dicho: ‘Nos vamos a quedar con tu teléfono’, pero ahora mismo no tenemos solución para vosotros”. La incertidumbre persistía. “Aquí estamos esperando. No sé qué voy a hacer esta noche, es que no lo sé”, dijo al filo de las 2:30 de la madrugada.
En contacto permanente con su entorno, reconoció el impacto emocional del suceso. “Con mi familia, claro, en todos los momentos. Familia y amigos me han llamado muchísimo”. Y concluyó con una reflexión que trascendió a los propios pasajeros: “Esto crea una gran preocupación. No solo somos los 300 viajeros que íbamos, sino a las más de 3.000 personas que hay alrededor de esas personas”.
Mario Samper fue una de los diez personas atendidas por el personal sanitario del Hospital Alto Guadalquivir de Andújar, que movilizó a todo su personal una vez conocido el traslado de dos heridos desde Adamuz.
GILBERTO MORENO / JUANFRAN PAREDES