Solera vive el día grande de sus fiestas patronales con la procesión del Cristo de la Buena Muerte

Tras la misa rociera en la Plaza de la Constitución, los vecinos arropan a su patrón en una jornada repleta de actividades que incluyó la diana musical, la tradicional degustación y el relevo de la bandera
Procesión del Cristo de la Buena Muerte. / Álvaro Guzguti / Diario JAÉN.
Álvaro Guzguti

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Solera vivió este domingo uno de los momentos más señalados de sus fiestas patronales con la salida del Cristo de la Buena Muerte por las calles de la localidad. La celebración comenzó a las 20:00 horas en la Plaza de la Constitución con la misa rociera en honor al Cristo, una ceremonia que estuvo acompañada por el Grupo Rociero Alegría de Vivir y amenizada por el coro. Una vez concluido el acto religioso, la imagen inició su recorrido procesional, llevando la devoción a las calles de esta entidad local de Huelma.

La Plaza de la Constitución concentró así buena parte de la atención de la tarde, tanto durante la celebración de la misa como en los momentos previos a la salida del Cristo. Desde allí partió la procesión, que recorrió las calles de Solera en una de las citas con mayor carga religiosa de unas fiestas patronales que se desarrollaron entre el 7 y el 10 de agosto.

El paso del Cristo de la Buena Muerte protagonizó el recorrido por la localidad en un ambiente marcado por la tradición y la participación de los vecinos. La procesión llevó la imagen por las calles de Solera después de una jornada en la que los actos festivos y religiosos se sucedieron desde primera hora. La programación oficial no especificó un itinerario calle por calle ni una formación musical concreta para acompañar al paso, más allá del coro que amenizó la misa rociera previa.

A la conclusión de la procesión tuvo lugar además la entrega de la bandera al nuevo hermano o hermana mayor de la A.V., otro de los momentos vinculados a la tradición de estas fiestas. El acto se integró en la celebración religiosa de la jornada y puso el cierre a una tarde en la que el Cristo de la Buena Muerte volvió a ocupar el centro de las celebraciones patronales de Solera.

La procesión puso el broche a un domingo que comenzó a las 10:00 horas con una diana musical en el Empalme de Solera, a cargo de la Agrupación Musical Sebastián Valero de Huelma. La mañana continuó con un espectáculo de magia para los niños en los bajos del Ayuntamiento y, a las 13:00 horas, con la actuación de la charanga Pisando Fuerte, que llevó la música y el ambiente festivo a la plaza del pueblo.

La programación continuó al mediodía con una degustación de carne en salsa en la Plaza de la Constitución y, ya por la tarde, con una fiesta de la espuma en el colegio, donde también se ofreció una merienda para los más pequeños. A las 17:00 horas, la piscina municipal acogió el campeonato de póker Juan de Mata Fuentes “El Curilla”, completando una jornada con propuestas para diferentes edades antes de la cita principal de la tarde.

Tras la procesión, las fiestas mantuvieron el ambiente festivo con una mini disco a cargo de DJ Muri y un castillo hinchable en el CEIP Antonio Machado, programados para las 22:00 horas.

Para los vecinos y ausentes, estas fechas se viven con una profunda emotividad y un arraigado sentido de pertenencia: Mayte Baza Valenzuela expresó que, aunque vive fuera, intenta regresar siempre para esta celebración porque se siente parte de la gente de Solera en unos días muy emotivos para todos; un sentimiento que comparte Benigna Justicia Gómez, quien destacó la devoción hacia el Cristo de la Buena Muerte entre los nativos del pueblo, asegurando que “somos todos una familia, es precioso”. Por su parte, María Sánchez Pardo recuerda que se marchó con 17 años a Barcelona, pero vuelve cada año en fiestas para reencontrarse con sus paisanos cada verano, una costumbre que también resaltó Isabel Gómez Piñar al señalar que son días de estar en familia, de tradición para los locales y de acogida para mucha gente que vive fuera y regresa a pasar las fiestas. Finalmente, Lorenzo Moreno Rodríguez subrayó la magnitud del evento al afirmar que solo hay que ver la cantidad de gente que se echa a la calle para comprender que “es lo más grande de este pueblo”, una cita en la que asegura que no fallan ningún año.