Sobresaltos y emoción durante la noche de encierros en Iznatoraf
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La madrugada llegó cargada de adrenalina y tradición a Iznatoraf. Los vecinos y visitantes que se acercaron al municipio para formar parte de esta gran jornada se preparaban, pasada la medianoche, para una suelta de reses cuyo comienzo estaba previsto en torno a la una de la madrugada.
Los astados esperaban en el arco situado al principio de la calle Virgen del Postigo, mientras el recorrido a lo largo de la calle Carmen se llenaba de gente, tanto delante como detrás de las barreras colocadas para delimitar el recorrido. Los toros, preparados por la ganadería de José Martínez Vivo, estaban a punto de salir bajo la mirada de los presentes cuando sonó el estallido de los cohetes que daba comienzo a los encierros. Varios valientes se lanzaron a la carrera para esperar a los toros cuando salió el primero de los reses.
Vítores y aplausos partían desde el público, mientras grupos de jóvenes silbaban o acercaban sus pañoletas al astado para provocarlo e intentar recortarlos. Al final del recorrido, en la plaza San Fernando, el Ayuntamiento había diseñado un espacio con barriles y albero por todo el suelo para simular una plaza de toros. Allí era donde más participantes se reunían y salían a realizar los populares recortes de reses entre los aficionados. Con nerviosismo ante la llegada del primero, subían y bajaban de las barreras para evitar ser alcanzados. El segundo de la noche salió con más energía, aunque, a medida que pasaba el tiempo, se vino abajo, generando impaciencia entre los presentes.
De esta manera, las llegadas al tramo final del itinerario, donde eran más esperados fueron lentas. A los animales les costaba engancharse al juego de quienes les desafiaban más cerca de la cuenta. Aún así, el público no paraba de animar y bailar al ritmo de la música que sonaba en los alrededores. Se vieron algunos saltos y recortes antes de que el tercer astado saliera a la carrera.
Durante su recorrido, todo transcurrió con normalidad, pero era un ejemplar especialmente lento. Los aficionados intentaron animarlo con capotes, carreras o pañoletas frente a él, pero hubo numerosos parones. En una de las pocas carreras que protagonizó el animal, alcanzó a un joven que se encontraba a una distancia bastante corta. El joven intentó salir corriendo, pero el toro lo atrapó y lo levantó por los aires en la también conocida como plaza del Ayuntamiento. Rápidamente, gran parte del público saltó al albero para distraer al animal y alejarlo del joven, que había sufrido una grave cornada. Tras el impacto, fue trasladado de urgencia al Hospital San Juan de la Cruz de Úbeda donde tuvo que ser operado al confirmarse que había sufrido tres cornadas. La familia ha confirmado que el joven ya se recupera favorablemente de las lesiones. El suceso marcó el final de estos encierros.
Jesús de la Torre Mora, presidente de la peña taurina, destacó el ambiente compartido al afirmar que “lo pasamos muy bien y lo vivimos intensamente entre todos; nos encanta venir y hay un gran esfuerzo, pero luego da satisfacción ver a la gente disfrutar”, una devoción que comparte Pedro Rodríguez Cruz, quien aseguró que “aunque son unas fiestas nocturnas, viene mucha gente no solo del pueblo sino de la comarca”, motivo por el cual intenta “nunca fallar y no perdérmelos”. Por su parte, Rubén Flores Olmedo resaltó el atractivo de la cita señalando que “estas fiestas son muy bonitas ya que se celebra una gran tradición”, añadiendo que “aunque es pequeño, estos días se llena y son una oportunidad genial para venir”; en esa misma línea, Manuel Olmedo Herrera valoró el arraigo cultural del evento al comentar que “aquí se mezcla la cultura del toro con un buen ambiente” y que le gustó “que sigan estas tradiciones ya que reúne a mucha gente [de] los pueblos cercanos a este”, una percepción que remata Javier Sánchez Rescalvo al remarcar que “los toros siempre se viven mucho y la gente disfruta a lo grande en estas fiestas; hay muy buen ambiente, el pueblo se llena y son días bonitos”.