Regresar a Baeza
Recomienda un verso de Joaquín Sabina que “al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver”. Pero desde hace algunos años, muchos contravenimos el consejo del poeta de Úbeda para regresar a Baeza, los últimos días de agosto, porque aquí experimentamos algo parecido a la felicidad. Volvemos a Baeza con motivo de los cursos de verano de la Universidad Internacional de Andalucía, en cuya sede Antonio Machado se ha hecho costumbre celebrar un encuentro académico sobre tauromaquia —codirigido por Lope Morales y con la especial colaboración del maestro Luis Francisco Esplá— que este año alcanza su sexta edición bajo el título “Del campo a la plaza: claves para conocer, comprender y comunicar el toro bravo”.
Y como nadie podría explicar mejor que el toreador alicantino —experto lidiador y Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes— la importancia de interpretar adecuadamente el comportamiento del toro para vislumbrar la arquitectura de la faena, regresa también a Baeza, un año más, la figura inspiradora de estos encuentros para impartir una clase magistral, precisamente cuando se conmemora el cincuenta aniversario de su alternativa y el décimo de su puntual reaparición en la Corrida Extraordinaria Goyesca de Arles. Junto a él, ganaderos, veterinarios, mayorales, periodistas y profesoras universitarias contribuiremos a hacer inteligible la alquimia genética y conductual del toro de lidia y su hábitat natural —la dehesa— que el estudiantado (más de sesenta alumnos) podrá conocer durante la visita a la ganadería jienense de Araúz de Robles. El programa incluye también la participación de familiares de toreros y ganaderos que ofrecerán una perspectiva humana y cotidiana de los valores (generosidad, respeto, resiliencia...) que comporta vivir en el planeta de los toros.
Además, el curso incorpora una reflexión histórica y cultural a propósito del V Centenario de la primera fiesta de toros documentada celebrada en México, una efeméride que permitirá dilucidar la importancia de la llegada del toro bravo al Nuevo Mundo y su relevancia como elemento de cohesión y de evolución compartida, desde hace cinco siglos, en el espacio iberoamericano. Procedentes de diferentes lugares de España y, cada vez con más frecuencia también, de otros países de Europa y América, regresamos a Baeza, claro que sí, para hablar de toros en la universidad. Con naturalidad y con rigor, como debe ser. Y con la misma ilusión por aprender y la misma alegría de compartir. Y con esa dicha inexplicable de reencontrarnos con quienes sabemos que compartimos, más que una afición, una cierta cosmovisión del mundo. Será que los reincidentes que por estas fechas nos congregamos en este tranquilo “mar de olivos” nos parecemos poco a los “peces de ciudad” que inspiran la sabinera y melancólica canción.