Regalo del último trimestre de 2022: Casi 300 litros de lluvia
Las lluvias volvieron a caer en la provincia después de haber respetado la mayor parte de las celebraciones navideñas. Unas precipitaciones que han pasado fugazmente por el territorio jiennense, puesto que solo llovió el pasado domingo y este lunes, mientras que para el resto de semana la previsión meteorológica es de cielos despejados y soleados. Pese a ello, los embalses siguen acumulando agua poco a poco para paliar la situación de sequía. No obstante, esta última borrasca ha dejado más de 38 litros por metro cuadrado en el pantano del Quiebrajano, que abastece a la capital jiennense, y que ha sido el que más agua registró de toda la provincia entre el domingo y el lunes. Le sigue el Aguascebas, con 25,6 litros en apenas 48 horas. Rondando la veintena de litros por metro cuadrado se encuentran el Guadalmena, Dañador y el embalse de Siles. Más lejos quedan los 12,2 que ha llovido en el Tranco de Beas, mientras que el resto apenas ha registrado entre 5-8 litros. En definitiva, han sido unas precipitaciones que sirven para que los pantanos jiennenses ganen volumen y hagan frente a la situación. Además, se suman a las abundantes lluvias registradas en diciembre, que unidas a las de octubre y noviembre están dejando un año hidrológico esperanzador para dejar atrás los malos registros obtenidos durante el año pasado.
De esta manera, desde el pasado 1 de octubre, fecha en la que comenzó el presente año hidrológico, la situación hídrica de la provincia está mejorando y algunos pantanos ya están alcanzando el mismo nivel precipitaciones que en toda la temporada pasada. Y es que, en apenas tres meses y medio, el embalse del Quiebrajano ha registrado más de 450 litros por metro cuadrado procedentes de las lluvias. Es el pantano que más agua ha recibido llegado desde el cielo, lo que supone que esté por encima del 25% de capacidad cuando a finales del año hidrológico estaba casi diez puntos más bajo. Además, es el 72% de todas las precipitaciones registradas entre octubre de 2021 y septiembre de 2022 cuando hubo 623 litros por metro cuadrado.
Por detrás del Quiebrajano se encuentra el Aguascebas, con 442,9 litros obtenidos en estos casi tres meses y medio. Le siguen el embalse de Siles, con 364,4; el Dañador, 359,6; Fernandina, 317,3; Tranco, 296,4; Guadalmena, 284,9; Jándula, 267,6; Rumblar, 249,6; Guadalén, 227,6; Bolera, 192,8, y el Víboras, con 154,7. Mención especial requiere el embalse del Giribaile, que es el segundo más grande de la provincia y que en el pasado año hidrológico fue el que menos agua recibió de las lluvias, con apenas 282,7 litros por metro cuadrado, una cantidad que en estos tres meses y medio casi se ha cubierto, ya que las precipitaciones han dejado 219 litros. Con todos estos datos, la media obtenida en el total de los embalses de la provincia se quedan en casi 300 litros por metro cuadrado. En concreto, ha sido de 294,6 litros desde octubre, que comparado con lo que cayó durante el mismo periodo de tiempo del pasado año hidrológico supone un 60% más, ya que los embalses registraron, de media, 183,6 litros.
En Villanueva del Arzobispo
Durante 2022 se recogieron, según datos aportados por La Empresa Agroquímicos Fuentes de Villanueva del Arzobispo, un total de 581,5 litros de agua en el municipio. Una cifra inferior al año 2021, donde se recogieron unos 617,5, es decir unos 36 litros menos de agua. Los meses donde mayor número de precipitaciones se recogieron fue diciembre con 201 litros y marzo con 106. Otros meses con un buen registro de lluvias fueron abril, con 69 litros; noviembre, con 60; septiembre, con 40; octubre, con 33, y enero con 26. Por el contrario los meses que menos precipitaciones registraron fueron mayo, con 18 litros; febrero, con 16; junio, con 9, y agosto con 3,5. El único mes que fue nulo en precipitaciones fue julio. En cuanto al presente año agrícola, iniciado el pasado 1 de octubre, ya se llevan contabilizados unos hasta la fecha, a mediados de enero, unos 294 litros de agua, cifra algo superior al año pasado por estas en unos 80 litros de agua más.
El sector oleícola espera entre 350 y 400 litros de agua de lluvia antes de la primavera
En plena campaña de recolección de la poca aceituna aque queda en el olivo está llegando un “respiro” para el campo jiennense con las últimas lluvias que, unidas a las precipitaciones dnel pasado mes de diciembre, está generando esperanzas entre los agricultores con vistas a la próxima cosecha, en la que esperan que se puedan levantar las restricciones en el riego y obtener una buena producción. Pese a estas precipitaciones continuadas en plena recolección, las organizaciones agrarias inciden en que es necesario que se mantengan, ya que el estrés hídrico del olivar requiere de mayor abundancia de precipitaciones para por lo menos garantizar una próxima campaña normalizada en lo que respecta al olivar de regadío. Por lo pronto, ya ven como un respiro las lluvias que han caído durante el presente año hidrológico que han roto la tendencia de sequía de la temporada pasada y que dejaron una pobre cosecha de aceituna sobre el árbol que se ven reflejados en los malos datos de producción obtenidos hasta la fecha. Y es que, a falta de que la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA) aporte las cifras correspondientes al mes de diciembre, en los primeros meses de campaña se han producido 197.590 toneladas de aceite de oliva, (30.501 en octubre y 167.089 en noviembre), casi la mitad de las más de 350.000 que se registraron el año pasado en los dos primeros meses de cosecha.
Hay que recordar que la Junta de Andalucía aforó para la campaña 2022-2023 una producción de aceite de oliva en la región de apenas 587.000 toneladas (-49,1% en comparación a la campaña precedente), debido a la sequía. Para Jaén, estimó una cosecha de 200.000 toneladas de aceite de oliva, con un descenso, del 60% en comparación con la temporada anterior, en la que se produjeron casi 500.000. Según las previsiones, esta iba a ser la segunda producción más baja de la última década, por detrás de la 2012-2013, cuando hubo poco más de 140.000 toneladas de aceite de oliva en la provincia de Jaén. Una cifra que, según las cifras de producción ya facilitadas, con 24.239 toneladas recogidas en noviembre en la provincia, puede ser parecida a la que se registre este año, ya que las lluvias han sido nulas en el mes de octubre, lo que ha provocado aún más limitaciones de los riegos, por lo que el poco fruto que había en el árbol no ha madurado y el panorama en el campo ha sido peor de lo que se esperaba cuando se anunció las estimaciones de la Junta.
Con todo ello, las miradas ya están puestas en la próxima cosecha y para ello se necesita más agua de la que ha caído hasta el momento. Unas precipitaciones que la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua) cifró en 1.300 hectómetros cúbicos lo que se tienen que llenar los pantanos de la Cuenca Hidrográfica del Guadalquivir para tener una campaña de riego con normalidad. Por su parte, el secretario general de UPA Andalucía y de Jaén, Cristóbal Cano, expuso que es necesario que llueva entre 350 y 400 litros antes de la primavera para tener posibilidades de que haya una buena campaña. Además, explicó que junto a estas precipitaciones necesarias del invierno, también tendría que haber un aporte de agua de en torno a 150-200 litros durante el otoño.