Reencuentro en la Sierra de Segura tras semanas incomunicado: “Lo daba todo por perdido”
Una historia con final feliz en mitad del temporal. Los Huecos de Bañares conforman uno de esos rincones de la Sierra de Segura que destacan por su pureza, su magia y su riqueza natural. En este recóndito punto de los límites jiennenses con los de Castilla La Mancha habita el ganadero Francisco Javier González, conocido cariñosamente como “Javi, el de Los Huecos”. Aquí, los efectos de las borrascas que han sacudido la zona en los últimos días provocaron graves daños en la pista forestal por la que se accede a su vivienda, por lo que el hombre ha estado varios días incomunicado con el exterior.
Preocupados por su situación, el alcalde de Segura de la Sierra, José Manuel Martínez; y los agentes de Medio Ambiente Fran Villar y Juan Aracil decidieron poner rumbo hasta su casa para comprobar su estado de salud. Tras recorrer más de 8 kilómetros a pie —no era posible transitar con vehículos por los daños—, Javi vio vida humana por primera vez en muchos días. “Estoy sobreviviendo, gracias a ellos voy a respirar. Esto ha sido el fin del mundo, yo ya lo daba todo por perdido”, explicó en un vídeo cedido por el propio alcalde segureño, en el que se aprecia la emoción de todos al reencontrarse.
Con la compañía de su perra Canela, sus gallinas y sus ovejas, González ha esperado pacientemente hasta sentir un alivio mayor que el que sintió después de la borrasca Filomena de hace unos años. “Espero salir de esto, muchas gracias a todos, ya he cambiado de ánimo”, reconoció en este documento audiovisual. Por su parte, José Manuel Martínez dio un mensaje de tranquilidad, aunque no negó la incertidumbre que sintieron los vecinos durante estos interminables días. “Estábamos todos preocupados, teníamos ganas de poder verte directamente y saber de primera mano que estabas bien”, le expresó al mismo tiempo que señaló que en la Delegación y la Consejería de Medio Ambiente estaban al tanto de la situación. Al calor de la lumbre y con mucho por hablar, los cuatro hombres disfrutaron de su compañía en uno de los puntos más desconocidos de la geografía jiennense en el que no solo basta con la intención de llegar para disfrutar de sus paisajes.