Reencuentro anual en honor a la fe por la Virgen de Fátima en Moralejos

Vecinos y descendientes acompañaron a la patrona de la aldea de Segura de la Sierra en una procesión llena de alegría
Autoridades y vecinos, en la procesión en honor a la Virgen de Fátima, en Moralejos. / A. Guzguti / Diario JAÉN.
Álvaro Guzguti

Hay lugares donde el verano no se mide por el calendario, sino por el momento en que la Virgen vuelve a recorrer sus calles. Así ocurrió un año más en la aldea de Moralejos, en Segura de la Sierra, que vivió ayer el día grande de sus fiestas con la tradicional procesión en honor a la Virgen de Fátima, una cita que reunió a vecinos, descendientes del pueblo y representantes políticos en torno a una de las devociones más arraigadas de la comarca. La jornada comenzó con la celebración de la eucaristía al aire libre en la plaza de la aldea, un escenario privilegiado rodeado por el paisaje de la Sierra de Segura. La misa sirvió de punto de encuentro para numerosas familias que, como cada verano, regresan a Moralejos para mantener viva una tradición que pasa de generación en generación y que convierte estas fiestas en una ocasión para el reencuentro.

Tras la ceremonia religiosa arrancó la procesión, el momento más esperado por los asistentes. La imagen de la Virgen de Fátima, engalanada con flores, recorrió las calles de la aldea portada a hombros por varios devotos, que fueron relevándose durante el itinerario. A su paso, los vecinos acompañaron el cortejo entre rezos, aplausos y continuos vivas a la patrona, mientras las calles, adornadas para la ocasión, ofrecían un ambiente de recogimiento y cercanía. Uno de los instantes más emotivos volvió a vivirse durante el relevo de los portadores, cuando la comitiva se detuvo para rezar conjuntamente un Ave María antes de continuar el recorrido. La procesión concluyó en la plaza, donde la Virgen fue recibida con una cerrada ovación antes de regresar a su templo. Concluido el acto religioso, la celebración continuó con el ambiente festivo propio de estas jornadas, aunque para muchos vecinos el verdadero significado del día volvió a estar en ese recorrido compartido junto a la patrona.

“Hace 30 años que llegué a Moralejos y aquí me siento como en casa. La gente es muy buena y sacar a la Virgen de Fátima es un orgullo”, afirma Alejandro Navarro. Emilia Pérez, nacida y criada en Moralejos, asegura que la Virgen de Fátima “lo significa todo” y que son días para disfrutar en familia. “Nací aquí, en Moralejos, y este lugar lo es todo para mí. Cada año es un orgullo volver a acompañar a la Virgen y reunirme con los vecinos”, asegura Elvira Alba. Aunque Cristina García vive en Villareal, vuelve todos los años a Moralejos para disfrutar de las fiestas, una tradición familiar que sienten con gran devoción. “Aunque vivo en Segura de la Sierra, mi padre nació en Moralejos y estas fiestas forman parte de mi vida desde pequeña. Siempre es especial”, declara Inmaculada Chinchilla.