Por el día de todos los ferroviarios en Espeluy
VÍDEO
Las campanas repicaban y vecinos de Espeluy, Cazalilla e incluso Mengíbar, se acercaban poco a poco hasta la Iglesia de la Inmaculada Concepción para celebrar en comunión el día grande de San José, que fue patrón de Espeluy hasta que llegó San Miguel. Desde entonces, cada año se alternan los festivos en el municipio, uno por San Miguel, otro por San José y así. En la actualidad, comparten el patronazgo. Con todo listo, la eucaristía empezó puntual a las cinco y media de la tarde. Juan Pedro Moya y Jesús Beltrán, junto con Eduardo Linares, ofrecieron la misa en honor de San José. El sacerdote se refirió al anuncio de la concepción de María como uno de los momentos más trascendentales de la vida del santo obrero: “En medio de ese drama difícil de María con José y José con María en la sociedad de aquel tiempo, en la que todo estaba muy legislado y había pena para ella, pero también social y moral para José, los dos fueron pilares de confianza y fe”.
“En el momento en el que una simple llamada de teléfono nos cambia la vida porque algo haya acontecido entre los nuestros y nos rompe el equilibrio, nos rompe la vida... Esas circunstancias en las que nuestra vida se baraja, es lo que le ocurrió a José”, manifestó Moya Haro, que extrajo la siguiente reflexión: “La enseñanza de José es la del hombre que sabe esperar, la del hombre que, aún en medio de la adversidad, solo tiene una cosa en el corazón: la confianza en Dios, por eso José se convierte en columna de fe”. Tras la eucaristía, San José salió en procesión acompañado de los espeluseños y demás vecinos de municipios de alrededor. Las notas fueron asunto de la Asociación Musical José Manuel Pérez Marfil, de Villargordo, y durante todo el recorrido, de una hora más o menos, se sucedieron gritos de alegría. “¡Viva San José!”, decían unos. “¡¡¡Viva!!!”, contestaban otros. Incluso los más pequeños se animaban. “Es que eso se lleva en la sangre”, comentaba una vecina de Espeluy ante el grito desgañitado de uno de los niños. Por no faltar, no faltaron ni los cohetes, que anunciaban la llegada de San José en su discurrir por las calles de Espeluy... la guinda a un fin de semana de convivencia en torno al patrón de los ferroviarios.
“Yo soy de Cazalilla, pero mi marido sí es de aquí y vengo desde hace cinco años. Las fiestas de San José se viven con gran emoción. Es el día grande”, sostuvo María Cárdenas. Fernando Barranco compartió apesadumbrado que la fiesta ya no es como antes “que había cincuenta trabajadores en la estación y en una cantina se hacía la comida de todos los hermanos”. “El trabajo que hace la hermandad es de admirar. Ya es difícil organizar fiestas en un Ayuntamiento pequeño, aún más para ellos, por lo que lo valoro muchísimo”, declaró Rubén Bascón, concejal de Festejos. Ana María Fernández compartió que se la conoce como Hermandad de San José, pero “en los papeles pone Hermandad Ferroviaria Católica San José, y este miércoles nos dio una tregua”. “Cuando llegaron los colonos de la sierra, trajeron con ellos a San Miguel, pero el antiguo patrón de la Estación de Espeluy es San José. Desde entonces, hay dos”, expuso Sebastián Lijarcio, alcalde de Espeluy.