Pontones se reencuentra con sus raíces en el día grande de la Virgen del Rosario

El municipio de la Sierra de Segura celebra sus fiestas patronales entre la devoción, el regreso de sus emigrantes y un arraigado programa de tradiciones
Procesión Virgen del Rosario. / Juanfran Paredes / Diario JAÉN.
Juanfran Paredes

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El sol ya despuntaba con fuerza por el lugar por donde se ilumina la provincia. Pontones esperaba su día grande, el de sus fiestas patronales en honor de la Virgen del Rosario, la cual bendijo con su paso los bellos parajes de ambos núcleos pontoneros.

Motivos no faltan para ir, pero, sobre todo, para volver. El verano en estas ocasiones se torna máquina del tiempo y aquellos que una vez abandonaron las entrañas de los parajes enclavados en la Sierra de Segura en busca de otros paraderos, retornan al sitio que les vio crecer, obnubilados por el canto de la infancia y de las primeras vivencias de la juventud. Una identidad que se sigue manteniendo gracias a las tradiciones, que a veces beben más del amor hacia la tierra y a su gente que de la propia fe.

Eso era lo que se palpaba a las puertas de la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, la alegría de reencontrarse junto a la Virgen, de evocar a los antepasados y los recuerdos que se guardan en este rincón del mundo en el municipio de Santiago-Pontones.

De camino a Pontón Alto, la Virgen del Rosario salió a hombros de unos hombres dispuestos a aguantar el calor y el trayecto de kilómetro y medio que separan a los dos núcleos de población en esta procesión, acto central de las fiestas, que tuvieron lugar a lo largo de este fin de semana y que se alargarán hasta el próximo miércoles 12 de agosto. Una llegada esperada por los vecinos del otro lado, quienes vitorearon a la patrona antes de celebrar la eucaristía de rigor. Como ya es habitual, los bailes regionales en honor a la sagrada imagen se sucedieron, cerrando la programación matinal con una degustación de cuerva para abrir apetito antes de la sabrosa paella que compartirían en la Plaza del Parajete. Una tirada de bolos serranos, el encierro infantil y una gran velada musical pusieron el broche de oro a la jornada dominical.

Las actividades continúan hoy con el primer gran encierro, con astados de la prestigiosa ganadería Cañada Hermosa. Por la tarde, la fiesta prosigue con Los Pizarrines y la lidia de reses bravas.

Como bien señala Eloy Llopis Ruano, se trata de “un día bastante especial, porque lo celebramos con la Virgen y todo el pueblo se reúne para acompañarla” en medio de una “misa preciosa”, sentimiento al que se suma Rosa María Ruiz Castillo al calificarlo como “el día más grande”, vivido “con una gran ilusión” y marcado por las emotivas ofrendas a la patrona. Esta celebración va más allá de lo religioso, pues en palabras de Francisco José Tejada Ruiz “sirve también para recordar nuestras tradiciones y a las personas que ya no están”, festejándose en honor a “la gente que luchó para que el pueblo siga en pie”. Esa esencia e identidad viva se reflejan en el folklore local, tal como destaca Sofía Leonor Llopis Molina al considerar una tradición fundamental “sacar a la Virgen con nuestros trajes regionales y poder honrarla para así mantener esa esencia de ser pontonero”, en un recorrido festivo que, como detalla Pepi Endrino Rueda, abarca desde la mañana subiendo a “Pontón Alto, donde celebramos la misa rociera antes de volver”, hasta las actividades familiares de la tarde con el “encierro para los pequeños”.