Polémica por la tala de un árbol en Santa Ana
Un árbol de gran porte situado junto al templo parroquial de la aldea de Santa Ana acaba de se talado. La asociación Hojaseca, a través de su director de proyectos, Antonio de la Torre, expreso su “profundo desacuerdo “con la reciente decisión de cortar el almendro. “Aunque entendemos que el espacio es de propiedad privada y que el árbol no pertenece a una especie protegida, consideramos que esta acción refleja una falta de sensibilidad hacia el valor que este árbol ha tenido en nuestra comunidad durante tantos años”, manifiesta De la Torre. Considera que se trata de un espacio de uso público por lo que tanto la Iglesia como la hermandad tienen “una responsabilidad social”.
“Hojaseca” añade que se trataba de “un símbolo de pertenencia y de la historia colectiva del pueblo”, de manera que habla de “pérdida emocional”. Apunta que hay métodos menos traumáticos y más respetuosos para gestionar los árboles en entornos urbanos. A esto suma el “impacto negativo” desde el punto de vista estético y de la educación de los niños.
“Lamentablemente, lo sucedido en la Plaza de la Iglesia de Santa Ana no es un caso aislado. Este tipo de acciones se están convirtiendo en una práctica habitual no solo en Santa Ana, sino en todo el municipio. Esta tendencia nos preocupa enormemente, ya que no solo implica la pérdida de valiosos espacios verdes, sino que también tiene profundas connotaciones educativas. Cada árbol talado, cada espacio verde eliminado, es una oportunidad perdida para enseñar a las nuevas generaciones el valor de la naturaleza y la importancia de preservarla. Es cierto que muchos de estos cambios forman parte de procesos de renovación urbana, pero creemos que no se están ejecutando de manera adecuada ni con suficiente consideración hacia el impacto medioambiental y sus consecuencias educacionales. No es normal que nuestro municipio esté repleto de alcorques con tocones, en lugar de arboles replantados que enriquezcan nuestro entorno urbano”, indica. De hecho no se descarta un acto de protesta en Santa Ana.
La hermandad de La Abuela explica que es ajena al asunto y decisión del párroco. Desde el Obispo se indica que el árbol estaba enfermo, era vieja y se hallaba “en mitad del paso”. Añade que en el lugar se embellecerá, con plantación de más árboles e instalación de una jardinera para rosales. Resalta que se consultó a Medio Ambiente y, al ser una especie agrícola, no hacía falta permiso de tala.