Pilar Corpas, de guardia en Andújar: “En mis 25 años como médica de Urgencias, no había visto algo así”

La sanitaria cuenta cómo fue todo desde el momento que recibió la llamada: “¿Qué disponibilidad de camas y personal hay para atender a las víctimas de un accidente ferroviario?”
Pilar Corpas ejerce en las Urgencias del Alto Guadalquivir.
Fran Miranda

Pilar Corpas Muñoz es médica de Urgencias desde hace 25 años y nunca había vivido una situación como la del domingo por la noche en el Hospital Alto Guadalquivir de Andújar. Allí trabaja y fue ella quien contestó la llamada urgente del centro coordinador de Jaén: “¿Qué disponibilidad de camas y personal hay para atender a las víctimas de un accidente ferroviario?”. “Es la primera vez que estoy de guardia en una situación de catástrofe colectiva”, dice Corpas.

“Yo cogí el busca al que llamó el centro coordinador para preguntar sobre la disponibilidad que había de personal y camas para atender a algunas víctimas”

La respuesta fue inmediata. Los profesionales del centro hospitalario no tardaron en facilitar la información sobre el número de camas disponibles, también de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), e incluso sillones. “Todo lo que pudiéramos tener para lo que fuera necesario”, precisa. Los primeros pacientes —calcula— llegaron sobre las 23:15 horas. “Todos estábamos ya abajo, preparados para atender a las víctimas”, recuerda esta médica de Urgencias, que señala que esa noche atendieron a unas veinte personas, casi todas de los vagones 6, 7 y 8 del tren de Iryo, que fueron los que descarrilaron y contra los que chocó el convoy Alvia de Renfe.

“La colaboración de compañeros que no estaban de guardia y la coordinación en ese momento fueron absolutas. Me siento muy agradecida”

Todas eran de prioridad 3 o 4, que en el “argot” médico son las menos graves: “Nos derivaron el número de pacientes que comunicamos que podíamos atender con los recursos que teníamos”. Las dolencias de las víctimas que llegaron a Andújar eran contusiones en su mayoría, pero hubo tres personas que presentaban traumatismos craneales y abdominales.

Cada médico tiene asignada una consulta, pero se movilizó al resto de especialistas del Alto Guadalquivir: “Montamos una mesa de primeros auxilios para sutura en el área de quirófano. Todo estaba muy bien organizado e incluso vinieron compañeros que viven en Andújar y no estaban de guardia para ayudarnos, lo que nos hizo posible atender más rápido”.

Así recuerda Pilar Corpas lo que le contaron varias víctimas del accidente: “Notaron que el tren temblaba, que temblaba mucho... y después un golpe. Escucharon un golpe muy fuerte y los sillones salieron despedidos. Un paciente me llegó a decir que su asiento se desprendió y saltó por encima de varios pasajeros”.

“Los pacientes nos contaron que el tren temblaba muchísimo y que escucharon un golpe fuerte, tras lo que los asientos salieron despedidos”

Después de escuchar testimonios como ese, la médico de Urgencias reflexiona: “Las víctimas vinieron con lesiones leves para lo que podía haber sido. La sensación que teníamos en el Hospital era de que había sido una catástrofe”. Por lo general, la coordinación fue buena y el ambiente de colaboración absoluta: “Los compañeros atendían desde la consulta de triaje, los traumatólogos acompañaban a los pacientes a Radio y veían las placas ‘in situ’, nos apoyaron en las consultas...”. Por ello, muestra su agradecimiento a los compañeros, especialistas, jefes de servicio... todos los profesionales que, en situaciones como la que ha provocado el accidente de Adamuz, solo saben remangarse.