“Mi gran noche” resuena en el SEP San Sebastián de Lahiguera

Alumnas de educación de adultos experimentan con la prensa en clase
Nueva sesión de Prensa-Escuela en el SEP San Sebastián de Lahiguera.
Diario de Jaén

Quince mujeres y un hombre giran la cabeza, expectantes, al ver entrar en el aula del centro de educación de adultos San Sebastián, en Lahiguera, a Juan Espejo, director de Diario JAÉN, y a una redactora del periódico. Traen una maleta vintage de cuero rotulada con el nombre del periódico, un altavoz gigante y una gran bolsa negra. Observan con ojos curiosos y una sonrisa radiante a los visitantes que les vienen a hablar sobre el periódico de su tierra, la prensa en general y para animarles a participar en un concurso de redacción en el que jamás se hubieran planteado concurrir hace unos años, porque no hubieran podido. Hasta hace poco, muchas de ellas eran analfabetas. Fueron poco o nada a la escuela porque comenzaron a trabajar desde niñas en el campo. Antes, los periódicos eran para ellas solo algo con lo que se podía limpiar los cristales. Hoy son capaces de leerlos. Incluso se plantean seriamente participar en el concurso de redacción de Diario JAÉN. Orgullo de una generación de campeonas, que pudo con todo y lo sigue haciendo hoy en día.

Las alumnas del centro asistentes tienen entre 60 y 89 años. Pertenecen a un grupo en el que se les enseña hábitos de vida saludable y, a juzgar por su energía, parece que son alumnas muy aventajadas. El director de Diario JAÉN camina entre ellas explicándoles qué es un periódico, cómo se hace y cómo se recicla. Y ellas se sorprenden al descubrir que la tinta de los periódicos caducos sirve para elaborar, por ejemplo, materiales de construcción. Ojos muy abiertos. Esponjas absorbiendo conocimiento igual que un niño. Incluso con más ganas. Porque los niños van obligados al colegio y ellas están en clase porque quieren.

Cuando el director del Diario JAÉN empieza a sacar de la bolsa negra antiguos artilugios utilizados hace décadas por los periodistas para hacer su trabajo, las alumnas ríen y se alborotan. Conocen las máquinas de fotos de fuelle, los teléfonos con disco giratorio para la marcación, las viejas grabadoras de cassette... La felicidad del conocimiento.