“Mi gran noche” desata la alegría en el CPR El Collao, extensión de Torres de Albanchez

Nueva presentación del Concurso de Redacción Prensa-Escuela en el municipio serrano
Todos los alumnos de la extensión de Torres de Albanchez del CPR El Collao alzan los brazos y hacen con sus manos el gesto del corazón durante la sesión de Prensa Escuela. / F. Gaitán / Diario JAÉN.
Francisco Gaitán

Hay municipios de la provincia donde la despoblación es una problemática que tiene mayor incidencia que en otros pueblos o ciudades. En la Sierra de Segura es un problema contra el que se enfrentan siempre sus 13 municipios con el fin de que los municipios pequeños continúen teniendo vida. Esta tarea puede reflejarse, perfectamente, en la extensión de Torres de Albanchez del Colegio Público Rural (CPR) El Collao, un centro que, con sus cuatro extensiones, tiene un total de 86 años, pero que en la extensión del municipio torreño puede haber unos cuarenta alumnos.

Todos ellos, eso sí, desde lo más pequeños hasta los más grandes, demuestran muchas ganas e ilusión por aprender. Así, durante la presentación del Concurso de Redacción Prensa Escuela —impartida por el director de Diario JAÉN, Juan Espejo—, el primer en recibir una mochila por acertar una pregunta fue Bruno.

Precisamente en los municipios de la Sierra de Segura, rodeados de tanta naturaleza y verde, los alumnos son más conscientes si cabe de la protección del medio ambiente y del reciclaje. Ellos descubrieron la magia que tiene el reciclaje, como sus caras de sorpresa cuando vieron una máquina de escribir hecha con papel de periódico, al igual que una cámara de fotos. Todo ello es cuestión de imaginación y de soñar despierto. Es una clase diferente, pero en la que además de enseñar las cosas importantes de la vida, también se ponen en práctica conocimientos. Y, aquí, Unai demostró su gran dominio de las matemáticas. Al ser preguntado por el tiempo que tenía una cámara de fuelle de 1910, él contestó rápidamente: “Ciento dieciséis”. Mochila para él y aplausos de compañeros y maestros.

También conocieron a Alexa, que les sacó también una sonrisa y les hizo pronunciar una proclama clara: “¡Viva la Virgen del Campo!”. Con esa energía y diversión, los alumnos lo dieron todo bailando “Mi gran noche”. Una muestra de ese refugio de vida para combatir la despoblación.