María Catalina Soto celebra 100 años de alegría y dulzura
La Casa de la Cultura de Begíjar se llenó este miércoles de emoción, aplausos y cariño para rendir homenaje a María Catalina Soto en el día de su 100 cumpleaños. Cerca de un centenar de vecinos acompañaron a la homenajeada en un acto organizado por el Ayuntamiento en reconocimiento a toda una vida ligada al municipio y marcada, como destacaron quienes la conocen, por la cercanía, la alegría y la dulzura. A su llegada, el alcalde, José Diego Soriano Garrido, le hizo entrega de un ramo de flores antes de que comenzara una celebración cargada de detalles y simbolismo. El acto se abrió con la actuación a capela de una joven cantaora acompañada por una guitarra, en un ambiente íntimo y emotivo que fue creciendo a medida que avanzaba la tarde. Después, introducidos por la concejala de Bienestar Social, María del Carmen Poza Martínez, se proyectaron dos vídeos: uno con fotografías que repasaban la biografía de Catalina y otro en el que la propia centenaria relataba anécdotas y recuerdos de toda una vida.
“María Catalina es una persona que desprende dulzura, súper cariñosa y muy querida por todo el pueblo”, explicó la concejala, que destacó cómo la homenajeada se ha convertido con el paso de los años en una figura inseparable de la calle Julio Burell, donde aún hoy sigue saludando a los vecinos desde la ventana o la puerta de su casa. Poza subrayó además la importancia que tienen en su vida sus dos auxiliares de ayuda a domicilio, presentes durante toda la celebración y a las que Catalina considera parte de su familia. “Ella siempre dice que ha vivido una infancia y una vida muy feliz, muy plena”, señaló la edil.
El momento más emotivo llegó con la tarta de cumpleaños y el tradicional “Cumpleaños feliz”, coreado por todos los asistentes mientras Catalina, emocionada, agradecía las muestras de cariño con varias palabras llenas de felicidad. El alcalde quiso destacar esa relación especial que mantiene con el pueblo. “Es la alegría de la calle Julio Burell”, afirmó Soriano Garrido. “Y es una alegría llegar a los 100 años y hacerlo con tanta vida y tanto cariño”, expresó el regidor, La sala se entregó a una mujer que, por unas horas, se convirtió en el gran corazón de Begíjar.