Las calles de Rus se adentran en siglos de histora y costumbres

Los ruseños y visitantes se vuelcan con su originalidad durante el desfile de máscaras
Desfile de Máscaras de las Fiesta de Mozos en Rus. / Adrián Claudio Bonache / Diario JAÉN.
Adrián Claudio Bonache

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El fresco típico de las últimas noches de septiembre se vive mejor con una de las tradiciones más arraigadas al municipio, como es el caso de Rus con sus Fiestas de Mozos. Las calles se llenaron de ilusión, color y diversión con la celebración del primer desfile de disfraces y máscaras. Y es que, entre las costumbres ruseñas, se encuentran unas jornadas que bien podrían ser un particular Carnaval. Miles de vecinos y visitantes recorren las calles de Rus cada año en las Fiestas de Mozos. No importa la edad, pues el festejo convierte en protagonistas tanto a los más pequeños como a los mayores, quienes participaron con disfraces ingeniosos para dar color y crear COREOGRAFÍA. Uno de los grupos participantes baila durante el desarrollo del desfile ante los ojos de los miles de vecinos y visitantes. un ambiente espectacular en un desfile que discurrió desde el Paseo del Emigrante hasta la Plaza de la Constitución. Además, las calles y balcones estuvieron engalanados para la ocasión. Caminar por los rincones ruseños durante estas fechas significa adentrarse en una tradición con siglos de historia. Los lugareños conocen la riqueza patrimonial de la Fiesta de Mozos. De hecho, son partícipes y principales protagonistas de su conservación, por lo que utilizaron su originalidad para vestir disfraces de todo tipo de temáticas: algunos apostaron por emular a personajes animados; otros prefirieron los disfraces clásicos, mientras que los más arriesgados se guiaron por una creatividad total sin saber exactamente qué representaban sus disfraces. Aunque no hizo falta, ya que esa originalidad también refleja la autenticidad de unas costumbres históricas. Además, tras el desfile de máscaras, tuvo lugar la entrega de premios y la actuación de la Orquesta “La Bravísima”. Asimismo, y para conocer la historia, su origen se remonta al siglo XVII, cuando una epidemia de peste azotó a la población joven, conocidos como “mozos”. A falta de medios sanitarios, los ruseños pidieron en rogativa sacar al Santísimo Sacramento en procesión, y desde aquel momento las muertes cesaron y no se produjeron más contagios. Desde entonces, las Fiestas de Mozos forma parte de la identidad del pueblo ruseño y son conocidas en el territorio.

Esta celebración genera un gran entusiasmo entre los habitantes de Rus, que aguardan con ilusión estas fechas tan esperadas. Por un lado, Noelia Valcárcel Barrero invitó a todo el mundo a asistir para disfrutar de un gran ambiente en el que todo el pueblo se vuelca en acoger a los visitantes. En esa misma línea, Cati Ramírez García destacó la emotividad del día, fruto de meses de preparación de los disfraces, considerándola la fiesta más importante y divertida. Este esfuerzo previo es compartido por los más jóvenes, como señala Francisco López Gámez, quien explicó que pasan todo el año esperando el momento tras dedicarle mucho tiempo a currarse la vestimenta, mientras que Matías García Vilches definió la jornada como un día único que, tras la preparación y el desfile, permite seguir disfrutando del resto de la fiesta. Finalmente, María del Mar Fernández García resumió el sentir general al afirmar que la fiesta se vive con mucha alegría e ilusión por ser una tradición profundamente arraigada que apasiona a todos los ruseños.