La Virgen de los Remedios deleita con su presencia en Santo Tomé
VÍDEO
Imágenes, figuras, batallas, personas, creencias... Todo ello forma parte de la identidad de un pueblo, de su idiosincrasia, de su forma de pensar. Una herencia compartida por aquellos que bajo el mismo velo de la historia están unidos por un pasado común, el de la pertenencia a una tierra. Santo Tomé vive en estos días los festejos por su patrona, la Virgen de los Remedios, símbolo esencial para entender a este municipio de la comarca del Alto Guadalquivir, y que tuvo en la noche de este jueves el acto central de sus celebraciones religiosas en honor de la insigne imagen. En este primer día de alegría y gozo en el pueblo tomeseño, la vida se paró en torno a las puertas de la iglesia parroquial de Santo Tomás Apóstol, donde decenas de vecinos se reunieron, en los prolegómenos del cortejo procesional, creando una estampa donde el cariño y las ganas de revivir los recuerdos de tiempos pasados se respiraban en la plaza de dicha parroquia. Paso a paso, la comitiva comenzó a traspasar el pórtico del templo, cuyo origen más primigenio data del siglo XIV, en un solemne orden de paso: primero la cruz de guía; tras ella, las mantilla, que acudieron ataviadas con sus mejores galas, digna de la tarde que se iba a vivir en el municipio. Y tras ellas, el trono con la Virgen de los Remedios, protagonista absoluta de la noche, acaparando todas las miradas de un pueblo devoto que la esperaba con ganas. Tras una salva de cohetes salió la patrona tomeseña a hombros de unos anderos que la mostraban al cielo ante los aplausos de todos los reunidos. Con la “Marcha Real”, interpretada por la Banda Municipal de Música, comenzó a discurrir la imagen por el callejero del pueblo, siempre acompañada por un numeroso séquito de fervorosos vecinos. La tónica general de la procesión fue la relajación, la tranquilidad y el sosiego. Sentimientos que se plasmaban serenos en las caras de la gente y de los anderos, que con su esfuerzo dieron un verdadero espectáculo. Una comitiva a la que también se adhirieron vecinos durante el recorrido, sobre todo al final cuando la Virgen de los Remedios ya encaraba su regreso a casa. En este momento, ya en la plaza donde todo había comenzado, con la oscuridad ya reinando en el firmamento, la Virgen volvió a alzarse al cielo de mano de sus anderos, siempre dispuestos, siempre volcados en la tarea. Así, finalizó una procesión que da comienzo a unos días de convivencia y hermanamiento entre unos vecinos, los que cada 24 de septiembre celebran algo más que a la Virgen de los Remedios, patrona y emblema del pueblo, celebran unas raíces compartidas. Una nueva muestra de cariño y religiosidad que pone de manifiesto la devoción católica en toda la provincia de Jaén.
Las fiestas de Santo Tomé se viven con enorme entusiasmo y tradición entre vecinos y visitantes. Para Lola Medel Gómez, la jornada dedicada a la Virgen de los Remedios, Patrona de la localidad, supuso “el día más importante de estas fiestas” al acoger el acto religioso principal, tras el cual se da paso al ocio. En esta misma línea, Simón Almansa Fernández destacó el día grande de la feria como la cita más relevante de todas las tradiciones del pueblo, unas fechas especialmente emotivas que, como subrayó Juani Jiménez Martínez, combinan la procesión de la Virgen acompañada por las mantillas con la posterior verbena y los festejos taurinos del sábado. Ese ambiente de convivencia quedó reflejado en las palabras de Andrea Gallego Medel, quien resaltó que lo verdaderamente importante es disfrutar con muy buen ambiente entre familiares y amigos, mientras que Francisco Javier Colodro Vela puso en valor la arraigada devoción por la Virgen del Rosario, una tradición de años intacta en el sentir de Santo Tomé.