La grandeza de la Virgen del Campo reluce en Génave en su gran día

La patrona procesiona para culminar una semana llena de fiesta, ocio y devoción
Virgen del Campo, patrona de Génave durante la procesión. / Isabel de la Paz / Diario JAÉN.
Diario de Jaén

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El pueblo de Génave puso el broche de oro a sus fiestas de septiembre con el más esperado de los acontecimientos de la semana: la procesión de la Virgen del Campo. En la soleada mañana de domingo de ayer, la patrona salió de la Iglesia de la Inmaculada Concepción para recibir la fe de sus fieles. Al finalizar la misa, amenizada por las voces del Coro Parroquial del municipio, se abrieron las puertas para iniciar el culto. A pesar del reducido tamaño de la población de Génave, la Plaza de la Constitución se llenó por completo de vecinos y devotos procedentes de distintos lugares de España que no se querían perder este día tan señalado en el diario. Entre risas, cánticos y lágrimas de emoción, los fieles siguieron a la Virgen durante todo el recorrido por las ornamentadas calles de banderines y guirnaldas con motivo de las fiestas. La charanga “No, ni, ná” fue la encargada de poner los sones al ritmo de marchas procesionales como Siempre la Esperanza y El día del Señor, que hicieron la cita aún más emocionante. El clímax de la celebración llegó junto a la lluvia de pétalos. El cielo se llenó de flores blancas, rosas y rojas para la venerada patrona a la vez que el corazón de los fieles se encogía por momentos, gritando continuamente: “¡Viva la Virgen del Campo!”. También conocida como el “lucerito de la Sierra”, la belleza característica de esta imagen deslumbraba a todo el mundo en su paso procesional. Antonio Guerrero, el párroco de Génave, no pudo contener la emoción en este día: “Ver todo ese fervor y esa devoción que la gente le tiene a su madre, a la que cuida de este pueblo, ilusiona y emociona a partes iguales”. Y es que, a pesar de que las festividades de la Virgen son tres días al año, el amor y la fe hacia ella se siente en todo momento y se transmite de generación en generación. La Virgen del Campo se recogió en el templo un año más tras una cita donde recibió el cariño y el fervor popular un año más. Este pequeño pueblo de la Sierra de Segura se hizo más grande que nunca en la mañana de ayer, donde demostró que la magnitud de un lugar se mide en la unión de su gente.

Las fiestas en honor a la Virgen del Campo en Génave despiertan intensas emociones e invitan al reencuentro de vecinos y visitantes de diversas localidades. Para Balbino Guerrero Quesada, natural de Sabiote, fue su primera participación y confiesa que se le ponen “los pelos de punta de ver a un pueblo tan volcado con su patrona”. Por su parte, Misericordia Martínez Nieto, quien aunque reside en Villanueva del Arzobispo regresa a su municipio nativo cada año que puede, destacó que vuelve para “disfrutar de este gran día del año”. Asimismo, el músico Germán Martín de los Ríos subrayó que representa un “acto emblemático anual que significa el fin de las fiestas de septiembre de Génave”, definiendo estos días como momentos muy arraigados para su grupo. Desde más lejos, Josefa López Nieto afirmó que viaja casi todos los años desde Palma de Mallorca para acompañar a la patrona en su día grande, expresando sentirse “protegida por la Virgen”. Finalmente, el sacerdote Antonio Guerrero Quesada, que celebró su segundo año en la festividad, resumió el sentir colectivo al señalar que lo vivió “con emoción e intensidad”, evidenciando que existió “mucho amor hacia la Virgen del Campo, y la gente lo vive”.