La Diputación de Jaén y el Ayuntamiento de La Iruela pavimentan el camino de Tramaya tras invertir 170.000 euros
La Diputación Provincial de Jaén ha concluido ya la actuación que estaba ejecutando en el conocido como camino de Tramaya, en el término municipal de La Iruela, una intervención que ha permitido pavimentar esta transitada vía que comunica La Iruela con otras localidades de esta comarca como Cazorla. El presidente de la Administración provincial, Juan Latorre, ha visitado junto al alcalde de este municipio, Daniel Sánchez, y el diputado de Infraestructuras Municipales, José Luis Agea, esta actuación en la que la Diputación y el Ayuntamiento de La Iruela han invertido cerca de 170.000 euros.
Después de la obra ejecutada y financiada a través del Plan Provincial de Cooperación a las Obras y Servicios Municipales de la Diputación, ya está acondicionada “esta vía de unos tres kilómetros de longitud que es muy transitada, en la que viven muchas familias y que necesitaba esta intervención debido al desgaste que presentaba”, según recalca Latorre, quien incide en que “de esta forma hemos dado respuesta a una demanda del Ayuntamiento y de su alcalde, que nos mostraron la necesidad de arreglar un camino que estaba bastante desgastado debido a la elevada circulación de vehículos que registra habitualmente”.
La Diputación de Jaén ha aportado algo más de 140.000 euros y el Ayuntamiento de La Iruela una cantidad superior a los 29.000 euros para llevar a cabo esta actuación, con la que se ha arreglado uno de los principales caminos de La Iruela. Obras como esta “son una constante para la Administración provincial, que siempre está al servicio de los ayuntamientos, especialmente los de menor población, para colaborar y cooperar con ellos en el mantenimiento y mejora de sus vías de comunicación y sus infraestructuras, algo que entendemos es clave para mantener la población en el territorio y para que los vecinos y vecinas tengan a su alcance unos servicios e instalaciones de calidad independientemente de donde vivan”, concluye Juan Latorre.