La Bobadilla viaja a sus orígenes con las I Fiestas Iberas para dar valor a su patrimonio y combatir la despoblación
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Entre los olivares, donde las piedras descansan y el viento guarda los secretos, existió hace siglos un asentamiento ibero, un oppidum y una necrópolis que el sol vio brillar, y del que hoy, La Bobadilla presume orgullosa como parte de su patrimonio histórico, material y cultural. En el marco de las últimas investigaciones llevadas a cabo por los expertos de la Universidad de Jaén (UJA), el núcleo celebró sus I Fiestas Iberas, en las que se compartieron hallazgos, ilusiones y futuro, un futuro que orbitará en torno a estos restos arqueológicos para luchar contra el reto demográfico. Las celebraciones que abarcaron la jornada de ayer dejaron espacio para historia, cultura y recreacionismo, el plato fuerte de la velada, al menos en el plano sentimental. Desde la ubicación en la que se espera seguir encontrando pistas sobre los antiguos pobladores de la Sierra Sur, desfilaron casi un centenar de personas ataviadas con atuendos de época, un trabajo realizado por el colectivo de “Tejedoras de Convivencia” y engrandecido con la experiencia de los recreadores linarenses de la Asociación de Iberos Oretanos de Kastilo —Cástulo para los romanos—, quienes llevaron el peso de la actuación, pues tras la llegada al recinto de la Fuente de San Isidro, se esbozó cómo eran los enlaces matrimoniales entre los siglos VII y I antes de Cristo. No obviaron detalle los actores, pues antes del enlace se procedió a recrear una ofrenda en el improvisado templo de Betatun. Las nupcias se celebraron con baile y música, la misma que acompañó la travesía y, tras el viaje temporal, llegó explicación histórica: una disertación sobre costumbres, familia, religiosidad, composición social y vida de los fundadores de La Bobadilla realizada con la ayuda de varios paneles ilustrativos. Finalmente, y precediendo a la gran cena ibera, vecinos y visitantes disfrutaron de escenas de la vida cotidiana anterior a nuestra era, además de conocer el signario ibero meridional.
Pedro Ortega Cuadrado señaló que le ha sorprendido mucho cómo se ha implicado el pueblo y la ilusión que se respira por iniciar los trabajos en el yacimiento íbero. Por su parte, Claudia Aldarias García se mostró emocionada porque, con esta recreación de una boda, consiguen que la gente conozca la cultura íbera y los enlaces nupciales. Asimismo, Manuel Latorre Aranda desatcó que el proyecto genera una gran esperanza para el pueblo, considerando que las I Fiesta Iberas son el punto de partida de las excavaciones del asentamiento. En la misma línea, Miguel Rodríguez Cano indicó que la actividad sirve para poder explicar mejor a la gente lo que fueron los íberos y la vida que llevaban en la época que vivieron, mientras que Carmen Pulido Osorio quiso resaltar que desde la asociación de “Tejedoras de Convivencia” confeccionaron 90 trajes y están muy contentas con el resultado final