Investigan como violencia de género el apuñalamiento a una mujer en Ibros
Una mujer resulta herida grave tras sufrir una agresión con arma blanca en su domicilio en Ibros, concretamente en la calle Cádiz de los conocidos como Barrios Amarillos. La víctima permanece ingresada en el Hospital Universitario de Jaén (HUJ), ya fuera de peligro, y el presunto autor de los hechos, su marido, se autolesionó antes de ser reducido y detenido por la Guardia Civil.
Los hechos ocurrieron en la madrugada de este martes y el Instituto Armado los investiga como un posible caso de violencia de género. Emergencias 112 empezó a recibir llamadas de los vecinos pasadas las 05:00 horas, por lo que activó tanto a la Guardia Civil como a la Policía Local y a los servicios sanitarios, que se desplazaron hasta el domicilio, donde comprobaron que ambos cónyuges presentaban heridas de diversa consideración.
Vecinos de la zona aseguran a Diario JAÉN que, a eso de las 05:00, empezaron a escuchar una fuerte discusión e incluso forcejeos en el interior de la vivienda. De hecho, una de las hijas del matrimonio salió a pedir ayuda y varios vecinos empezaron a llamar a la puerta; ante la negativa del hombre a abrir, decidieron llamar al 112. La Subdelegación del Gobierno en Jaén confirma que ni la víctima ni el presunto agresor estaban registrados en el Sistema VioGén, que es la herramienta del Ministerio del Interior para la protección y seguimiento de las víctimas de violencia de género.
La denuncia de Jucil
La asociación profesional Justicia Salarial Policial para la Guardia Civil (Jucil) denuncia a través de un comunicado de prensa que fue un único agente el que intervino en la detención. Sin embargo, la Subdelegación del Gobierno asegura que fueron tres. “La patrulla operativa más cercana estaba a 40 minutos de distancia”, sostiene la organización en la nota, donde especifica que los hechos se desencadenaron en torno a las 06:00 horas, cuando la central de la Guardia Civil emitió un aviso urgente en el que se alertaba de una agresión violenta en Ibros con una posible víctima mortal.
Ante la distancia de la patrulla de servicio más cercana —insiste Jucil—, un agente destinado en el acuartelamiento de Baeza se desplazó de manera inmediata y en solitario hasta el lugar de los hechos. Al llegar a la vivienda, la hija del matrimonio comunicó al agente que su padre acababa de intentar matarlas a ella y a su madre con un cuchillo. A través del cristal de la puerta, el guardia civil observó al agresor armado y a la víctima, que sangraba abundantemente, en el suelo.
El agente, siempre según el relato que hace Jucil y recoge la agencia de noticias Europa Press, logró que el hombre depusiera su actitud y abriera la puerta, por lo que procedió a su detención y desarme. Seguidamente, prestó los primeros auxilios a la víctima hasta la llegada de los servicios sanitarios. El resto de las patrullas llegaron al lugar una vez que el agresor, que también estaba herido por intentar autolesionarse, ya había sido reducido.
Desde Jucil advierten de que este suceso “es el fiel reflejo de las carencias en la España vaciada” y señalan que “existen distancias inasumibles y extensiones de terreno cubiertas por una única patrulla”. A juicio de la asociación profesional, “la falta de personal deja desprotegidos tanto a los ciudadanos, que sufren tiempos de respuesta inaceptables, como a los propios agentes, obligados a actuar en solitario ante situaciones de extrema violencia”.
Por ello, la asociación considera que el modelo actual de seguridad ciudadana y el despliegue territorial de la Guardia Civil “están totalmente colapsados y agotados”. En este sentido, exigen al Ministerio del Interior y a la Dirección General de la Guardia Civil una “reestructuración urgente, un aumento real de la plantilla y que afronten de una vez la acuciante falta de agentes en el medio rural”.