Intimidad y pasión en las tradicionales fiestas por el patrón de la Estación de Espeluy
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Un año más, los vecinos de la Estación de Espeluy celebraron las fiestas en honor a su patrón San Miguel Arcángel con una variada programación de actividades que se desarrolló desde el 25 hasta el 29 de septiembre. La jornada de ayer fue la que acogió algunas de las citas más esperadas por los vecinos y visitantes para honrar a la sagrada imagen. Así pues, la jornada comenzó con la degustación del tradicional arroz ofrecido por la Hermandad de San Miguel, donde se pudieron fortalecer los lazos vecinales y los magníficos momentos de convivencia. Por la tarde, la parroquia de la Inmaculada Concepción se preparó para celebrar la santa eucaristía, oficiada por el párroco Antonio Blanca, para venerar al patrón. Después, los fieles se reunieron a las puertas del templo para contemplar la majestuosa salida en procesión de San Miguel Arcángel. Los rostros reflejaron los nervios, pero también las ganas, por ver al patrón por las calles. En ese momento, comenzaron los instantes llenos de ilusión en una jornada íntima, cercana y familiar. El acompañamiento al patrón fue íntimo, pero también intenso. La feligresía siguió los pasos de la imagen al ritmo de las notas de la Asociación Musical José Manuel Pérez Marfil, que ofreció todo su talento a una cita especial. La historia de San Miguel Arcángel nació en Bujaraiza, una aldea serrana que procesionaba al santo. En 1965, con el traslado de algunas familias desde la aldea hasta la Estación de Espeluy, comenzaron en este lugar las fiestas en honor a San Miguel Arcángel, aunque lo hicieron sin procesionar, ya que la imagen tuvo que quedarse en la parroquia de Bujaraiza. Y es que no fue hasta 1976 cuando, por fin, llegó la imagen hasta la Estación de Espeluy de la mano de la familia de Miguel Martínez, quien heredó la talla y la donó inmediatamente a la parroquia de la Inmaculada Concepción. Asimismo, la hermandad comenzó en el ámbito segureño, aunque, con el tiempo, se apuntaron numerosos hermanos, llegando a unos 130 miembros que mantienen su esencia a día de hoy.
Ángeles Ruiz Mondéjar dijo que es una tradición en la que expresan mucha fe. “Siempre lo vivimos y lo disfrutamos, ya que lo paso muy bien con San Miguel y los vecinos”, agregó. Asimismo, Chari Castro Bruno apostilló que los vinieron a Espeluy y no es de ellos, pero sí es cierto que ya se considera una más, porque hay una integración total. “Durante catorce años fui presidente de la hermandad. Para nosotros esto significa una plena devoción, y también queremos implicar a los jóvenes”, resaltó Juan Manuel Jándula Ramos. Por otro lado, Miguel Martínez Lozano resaltó que al principio solo podían celebrar sin procesionar. “Con el tiempo, la hermandad ha evolucionado e incluso la hicimos una asociación”, agregó. “Tanto la procesión como la misa han sido preciosas. Normalmente vine mucha gente, pero este año ha sido especial. El santo iba estupendo”, resaltó Chari Bravo Gamero.