Francisco Checa, un ruseño con una vocación muy fuerte por la enseñanza y su pueblo

Los Premios Reino de Jaén ponen en valor una trayectoria dedicada en cuerpo y alma a educar a niños de varias generaciones
Francisco Checa recoge el galardón de manos de la alcaldesa ruseña, Rocío Beltrán. / Agustín Muñoz / Diario JAÉN.
Diario de Jaén

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La huella indeleble de la educación es algo que se debe a la pasión (o la ausencia de la misma) por la enseñanza, como la que mostró y muestra el premiado por el Ayuntamiento de Rus, Francisco Checa Moreno, ruseño y maestro a partes iguales. El ya jubilado docente recorrió la provincia durante casi 40 años, donde hizo crecer a miles de niños mediante sus enseñanzas en Mancha Real, Ibros, Jódar, Rus, El Porrosillo (Arquillos), Navas de San Juan, nuevamente Rus y Baeza, donde decidió jubilarse hace ya más de 10 años.

Rocío Beltrán, alcaldesa de Rus, fue la encargada de presentar el premiado al público ibreño, haciendo un destacado repaso de la vida de Checa desde su niñez a la actualidad, haciendo especial énfasis en su experiencia laboral, sobre todo cuando fue director en su el municipio, destacando la suerte “de muchas generaciones que pasamos por él y tener su sello y su seña”, indicó Beltrán.

Checa subió al atril, y lo primero que hizo fue regalar unas palabras al pueblo de Ibros, aludiendo que le transmite “una mezcla entre memoria personal y paisaje emocional”. Así, como docente, señaló las veces que participó en el Prensa-Escuela de Diario JAÉN, la consolidación de la Universidad de Jaén y la simbiosis entre la educación y la cultura, “motor del desarrollo social y humano”.

Una declaración de amor a la enseñanza y a su pueblo, dos pilares que conforman la vida de un ejemplo en la docencia y en la vida cotidiana ruseña.