Escañuela desata la devoción por San Pedro tras un año de espera

La diana floreada, la convivencia y una emocionante procesión marcan el arranque de los días grandes del municipio
San Pedro Ad-Víncula saliendo de su templo. / Pablo Espinosa Luna / Diario JAÉN.
Pablo Espinosa Luna

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El advenimiento de agosto tiene múltiples lecturas a lo largo y ancho del Santo Reino. Para muchos es el inicio de las tan esperadas vacaciones de verano, para otros, todo lo contrario. Pero si por algo se caracteriza la calenda del octavo mes del año en Escañuela es porque la fe queda desatada y el fervor por su patrón hace que cada grado del termómetro importe menos que el anterior. La jornada de ayer comenzó en el municipio de La Campiña con la tradicional diana floreada a cargo de la banda municipal de música, que levantó de la cama a los vecinos para anunciar a los cuatro vientos que los días grandes habían llegado tras un año de larga espera.

El pasacalles de gigantes y cabezudos puso la gracia y la alegría para los más pequeños, que disfrutaron de la actividad entre risas y carreras para no perderse ningún detalle. A la hora de la pitanza, la Hermandad de San Pedro convidó a todos los vecinos que se acercaron al pabellón de deportes a un refrigerio para aplacar la calor que desprendía el asfalto, y entre bocado y bocado, los escañoleros soñaron despiertos con ver la divina imagen pasear frente a sus casas, una espera que tornó a su fin al filo de las 22:00 horas.

Entre vítores y plegarias salió San Pedro Ad-Víncula de su templo, centrando todas las miradas que lo habían llamado en silencio en innumerables noches, contándole sus penas, orando por sus allegados y ensoñando el reencuentro que al fin tocó a su fin. Sus cargadores, engalanados con las mejores galas para la ocasión, portaron sobre sus hombros al patrón, al que los besos al aire le llovieron desde cada esquina, desde cada puerta y, sobre todo, desde el corazón. El itinerario volvió a morir donde nació, y los escañoleros pusieron a cero el contador para volver a ver en sus calles a su patrón.