El trueque más noble por San Isidro en La Quintería

Vecinos y visitantes recorren la población acompañando a la mítica Operación Cántaro
Vecinos y visitantes se disfrazaron y salieron a las calles para disfrutar, un año más, de la Operación Cántaro. / Álex Gómez / Diario JAÉN.
Diario de Jaén

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La pedanía de La Quintería, fieles a su cita, no faltaron a la Operación Cántaro, una tradición que han visto varias generaciones y que sigue manteniéndose gracias a la altruista labor de los vecinos. Se trata de una actividad enmarcada en las fiestas de San Isidro de esta población de Villanueva de la Reina, en la que los vecinos recorren, casa por casa, las viviendas del pueblo con una vasija, en la que los habitantes depositan su “voluntad” en forma económica, de manera que aportan una noble contribución a estas fiestas tan señaladas. Y es que al entrar a La Quintería durante la mañana uno sigue el sonido de la música como si del mismísimo flautista de Hamelin se tratase, hasta llegar a una plaza donde los vecinos se congregan para disfrutar de esta tan señera costumbre. Durante la Operación Cántaro, los vecinos de esta pedanía villanovera dejan fluir su imaginación para vestirse con los disfraces más originales. El estupendo ambiente se convirtió, un año más, en el rey de las fiestas en honor a San Isidro Labrador, que cada vez que se celebran logran reunir, un año más, a cientos de personas que mantienen algún vínculo con La Quintería.

“Todo el pueblo sale a la calle y va casa por casa recaudando algo de dinero que luego se utiliza para la comida del mediodía”, expresaba Antonio Gutiérrez Rico. Por su parte, Emilio Escobar Blanco decía: “Soy de Sevilla, pero llevo viviendo en La Quintería cuarenta años y la verdad que son unas fiestas increíbles, son estupendas”. “Aquí las fiestas se viven con mucha emoción y ganas, pero también con un poco de nostalgia, se echa en falta a los que ya no están”, comentaba Estrella Raquel Peña Casas. Así, Manuel Jiménez Cano manifestaba: “Pasamos estas fiestas de San Isidro Labrador con mucha devoción, es una época de reencuentros con aquellos que residen fuera”.