El lobo ibérico busca volver al Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas
Los informes oficiales de la Junta de Andalucía y los seguimientos de expertos confirman que no se han detectado indicios de presencia de lobo ibérico en libertad en el territorio andaluz desde hace años. El Grupo Lobo Andalucía, representado por su presidente Felipe Román Requena, aboga por el regreso natural del lobo ibérico a la comunidad andaluza, concretamente al Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas.
Felipe Román subraya que, a pesar de su ausencia durante bastantes años, el lobo ibérico forma parte del patrimonio natural de esta zona jiennense. La asociación sugiere que, si bien la Junta de Andalucía registró lobos hasta 2013 en la Sierra de Andújar, su presencia entre 1995 y 2013 es de “procedencia poco clara” debido a falta de estudio y estudios científicos que no detectaron rastros en 1997. “Buscamos la recuperación del lobo en Andalucía, siendo las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas el lugar más adecuado para comenzar. Consideramos que es el hábitat idóneo por sus más de 100.000 hectáreas públicas, su baja densidad de población y alta densidad de animales silvestres”, explica Felipe Román en conversación con Diario JAÉN.
Cierto es que la población que habita en esta serranía jiennense tiene al lobo ibérico interiorizado culturalmente y eso se evidencia en la venta de numerosos productos con su imagen y su presencia en museos y centros de interpretación del mayor parque natural de España. “El lobo está metido en el ideario de la gente como si nunca hubiera desaparecido, cuando hace 103 años que desapareció de la zona de la Sierra de Segura, que no de Andalucía. Yo, hace 20 años, me compré una camiseta en la que aparece un lobo y el nombre de Cazorla”, manifiesta el presidente de Grupo Lobo Andalucía, que asegura que los lobos podrían regresar por su propio pie desde la Sierra de Gredos, en el Sistema Central, a unos 300 kilómetros, ya que son capaces de recorrer grandes distancias. “Pueden caminar 70 kilómetros sin despeinarse en una noche. Su regreso a Andalucía sería natural, simplemente caminando, si no los matan, claro”, remarca Felipe Román.
La asociación recalca que una reintroducción artificial sería un proceso complejo, por lo que incide en la concienciación social para que el lobo pueda regresar y establecerse de forma natural si no se le persigue. Para ello, según resalta el colectivo, es necesario erradicar la leyenda negra que recae sobre este animal. “Existe un miedo atávico infundado, ya que el lobo es un animal que teme al hombre y tiende a evitarlo. Históricamente, el lobo fue perseguido y recompensado por su caza, lo que llevó a su erradicación en la comunidad andaluza. Esta persecución estuvo ligada a la sobreexplotación de la caza por las clases altas, que agotaron las presas naturales del lobo antes de su desaparición”, denuncia Felipe Román, que reitera que los cazadores que se oponen al lobo lo hacen porque “compite con ellos por las presas”. “Antiguamente se pagaban recompensas por matar lobos y esto, junto con la escasez de fauna cinegética por la caza descontrolada, contribuyó a su desaparición en Andalucía. Quiero decir que, a lo largo de los años, se ha utilizado a todo el personal que ha estado viviendo en el campo para que mate lobos. La gente del monte que no tenía qué comer mataba lobos. Era normal, claro, porque qué iba a hacer un pastor a quien su dueño le decía: ‘Si el lobo te quita una oveja, tú ese día no comes porque tú vas a pagar la oveja’”, agrega Felipe Román.
Gestión de conflictos con la ganadería
Felipe Román indica que no todos los ganaderos se oponen al lobo ibérico, argumentando que hay que diferenciar entre “ganaderos profesionales” y aquellos con “ganado suelto sin supervisión”. “Los ganaderos profesionales hablan poco y no tienen ningún problema porque implementan medidas de prevención. Son los cazadores quienes más expresan su odio al lobo, utilizando la figura del ganadero como parapeto”, afirma el presidente de Grupo Lobo Andalucía. En cuanto a las acciones preventivas para la ganadería, Felipe Román es claro y no esconde que habría que implementar una serie de medidas, como el uso de perros pastores —mastines—, con ayudas disponibles para su adquisición, o la presencia de pastores profesionales. También expone que sería de gran utilidad los cerramientos nocturnos para el ganado o el uso de sustancias químicas ahuyentadoras, como el extracto de vainilla. “Hay muchísimos ganaderos en España que viven en zonas rodeadas de lobos y no tienen bajas porque aplican muchas medidas de prevención. El ganado no puede estar solo en el campo sin protección, sobre todo cuando los animales están pastando en zonas que son montes públicos”, asevera Román, quien añade: “Cuanto más ganado, más mastines. Hay ayudas para adquirir ejemplares de esta raza”.
Beneficios del regreso del lobo
Hasta el año 1900 había lobos en toda la comunidad andaluza y, desde Grupo Lobo Andalucía, subrayan que se ha perseguido enconadamente a este cánido hasta que se ha acabado con el último ejemplar. Sin embargo, la asociación remarca que su regreso natural repercutiría positivamente en muchas otras especies, ya que alimentaría a otros animales carroñeros y permitiría la recuperación de la vegetación natural al dispersar y mover a corzos, gamos y muflones, entre otros animales silvestres, evitando el pastoreo excesivo en un solo lugar. “Eliminaría cabras montesas y ciervos enfermos, reduciendo la transmisión de patógenos al ganado doméstico. También ayudaría a prevenir atropellos de fauna silvestre al modificar sus patrones de movimiento, además de atraer ecoturismo con la posibilidad de avistar lobos en libertad, lo que es una experiencia única. No cabe duda de que sería un aliciente para intensificar significativamente el turismo”, expone la cabeza visible de Grupo Lobo Andalucía, que agrega: “Permitiría la recuperación de la vegetación natural y aumentaría la biodiversidad del parque natural. Más aun”.
Demandas de Grupo Lobo Andalucía
Lo que reclama la asociación es que el lobo, si regresa de forma natural, no esté en el punto de mira de la escopeta de ningún cazador. Para ello, Felipe Román incide en que es fundamental catalogar al lobo como especie en peligro de extinción en la comunidad andaluza y protegerlo adecuadamente. “Cuando pedimos que no se mate al lobo si aparece por Andalucía, solo estamos pidiendo que se cumpla la ley. El lobo está protegido en Andalucía desde 1986”, subraya Román, que hace un símil con la situación que atravesó el lince hace más de treinta de años, en 1990, cuando entró de forma oficial en la categoría de en peligro de extinción en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. “Los cazadores mataban a los linces por deporte. El lince, hasta que se crea el Parque Nacional de Doñana, en 1969, era una especie cinegética. Es decir, era una alimaña. La población rural de escasos recursos los exterminaba a cambio de una recompensa económica. Y eso es también lo que está pasando con el lobo ibérico”, argumenta Felipe Román.
Otros territorios con condiciones favorables
El Grupo Lobo Andalucía expone otros territorios de la comunidad andaluza que, por sus características naturales y la disponibilidad de presas, podrían reunir condiciones favorables para el regreso del lobo ibérico. Entre estos espacios, al margen de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, el colectivo destaca Sierra Nevada, en Granada, donde la abundancia de ungulados constituye uno de los principales factores que favorecerían la presencia de este gran carnívoro.
La propuesta del colectivo contempla también la creación de una gran reserva en el norte de Andalucía, que conectaría distintos espacios naturales y zonas de alto valor ecológico. En este amplio territorio entraría nuevamente la provincia de Jaén, abarcando áreas como la Sierra de Andújar, Despeñaperros, El Condado y Sierra Mágina, además del Parque Natural de la Sierra de Cardeña y Montoro, en Córdoba; el Parque Natural Sierra de Castril, en Granada, y el Parque Natural de la Sagra, también en Granada, que configurarían un extenso corredor de hábitats potencialmente adecuados para la especie. A estas zonas se sumaría la Serranía de Ronda, en Málaga, otro enclave que, según el Grupo Lobo Andalucía, presenta características que podrían hacer viable la recuperación natural del lobo en el territorio andaluz.