El inicio de las fiestas de Campillo de Arenas a dos veces
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Pólvora y sentimiento campillero se dieron la mano ayer en Campillo de Arenas con el pregón de las fiestas en honor a la Virgen de la Cabeza. Una cita especial al contar con dos pregoneras, Patricia Molinero Cegrí y Rocío Olmo Santiago, dos jóvenes estrechamente vinculadas desde pequeñas al grupo de moros y cristianos.
La primera en tomar la palabra fue Patricia Molinero, quien comenzó recordando sus raíces y aquellos veranos entre juegos, conversaciones al fresco y reuniones en casa de sus abuelos. “Era el sitio al que yo llevaba toda la semana deseando venir”, recordó. Un vínculo que nunca desapareció y que, hace dos años y medio, la llevó a mudarse de forma definitiva.
“Cuando me visto de cristiana no me pongo solo un traje. Me visto de recuerdos, de orgullo y de todo lo que vivo con mi familia”, explicó. La pólvora o el cruce de las espadas fueron algunos de los recuerdos que evocó para describir unas fiestas que son “mucho más que unos días de celebración”.
Llegó el turno de Rocío Olmo, que rompió los formalismos con un “¡buenas noches, cornachos!”. “Volver a Campillo es volver a casa”, afirmó, antes de recordar una infancia en la que el municipio fue su refugio y sus vecinos, una segunda familia. Olmo recordó cómo creció en un entorno cristiano hasta que, con apenas seis años, decidió enfundarse el traje de mora: “Quería vivir la tradición desde otra perspectiva”.
Destacó que, cuando ambos bandos se reúnen ante la patrona, “no importan los colores ni quién ganó cada batalla”. Por encima de todo, se alza el amor por la Virgen y por Campillo de Arenas. Ambas coincidieron en reivindicar unas fiestas que son herencia viva y que deben seguir transmitiéndose. Así, dieron paso a unos días en los que la pólvora, los sables y la devoción vuelven a tomar las calles.
Adoración García Moreno: “vengo de Benalúa de las Villas y mi nieto trabaja en la caseta de los churros. Hay mucha gente y esto es una maravilla”. Por su parte, Salvador Ruiz Cubillo señaló que “lleva muchos años viniendo detrás de mi esposa y lo sigo haciendo. Es el único sitio en toda España que en verano hace fresco”. Gema Ruiz Lozano: ·estos días sirven también para recordar a quienes no están, como mis abuelos. Un verano sin fiestas sería un verano muy raro”. Por otro lado, María Angustias Lozano Ratia destacó que “la conmemoración de la Virgen de la Cabeza es lo más importante. Hay una gran devoción hacia la Madre entre los vecinos”. Antonio Nieto García: “vine el año pasado y son fiestas muy culturales y me gustó su aspecto religioso. Me encantó, sobre todo, la ofrenda floral”.