El cuerpo y el alma que sanan en el caminar del Señor de la Salud en Villargordo

La divina imagen bendice entre flores, luz y fuegos artificiales la devoción torreña
Algunos de los momentos de la procesión del Cristo de la Salud. / Pablo Espinosa Luna / Diario JAÉN.
Pablo Espinosa Luna

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Los últimos rayos de sol comenzaron a caer sobre Villargordo cuando el pueblo se preparaba para el momento culmen de sus Fiestas de Santiago: la salida en procesión del Santísimo Cristo de la Salud. El respeto se respiraba por cada esquina, entremezclándose con la devoción que se procesa hacia el Señor de las oraciones de los torreños, siempre guía de sus pasos y custodio de sus desvelos. Pero antes del ansiado reencuentro, todas las miradas se dirigieron hacia el número 31 de la avenida Doctor Sagaz, conocida por todos los vecinos de Villargordo como La Carretera.

Allí, engalanado como la ocasión merecía, esperaba el hermano mayor designado para este año: Paco Jiménez. Hasta la puerta de su hogar llegaron en comitiva miembros de la junta directiva de la Hermandad, la banda de música, representantes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y del Ayuntamiento de Villatorres y decenas de mantillas que escoltaron a uno de los protagonistas de la jornada, con permiso de la divina imagen del Señor de la Salud. “Es uno de los momentos más importantes de mi vida, fue súper emocionante”, confesó el propio Jiménez tras marcar el camino hasta la Ermita de Santa Ana, previo paso por la Asunción.

El silencio se hizo a las puertas de la Parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, y ya no hubo quien contuviese la emoción cuando la divina talla del Santísimo Cristo de la Salud cruzó sus portones, caminando sobre los hombros de sus fieles cargadores. La calle Ángel Méndez fue el escenario elegido para cubrir con pétalos de flores el lecho del Rey de Reyes, mientras las lágrimas no paraban de brotar de las mejillas de los torreños y el cantaor Manuel Martínez rezó en verso. Más emoción si cabe se vivió al cruzar el camposanto, cuando el Señor de la Salud fue girado para bendecir con su mirada las almas de los que ya no están y un día fueron sus hijos más fieles. Así, entre vivas y aplausos, el itinerario desembocó en el templo de Santa Ana, donde Pirotecnia Sánchez había preparado un juego de luces y fuegos artificiales que coronó la noche de fervor, la misma que recuerda aquel acto de valentía de Luis Aranda, el hombre que “regaló” a Villargordo su Señor de la Salud.

Rocío Gómez Cañas pone en valor que este año es dama de honor, y lo cierto es que está muy nerviosa. “Nunca he salido, siempre lo he vivido desde fuera y se respira mucho respeto”, agregó. Asimismo, Víctor Morales Moreno dijo que es el míster juvenil y vive las fiestas con mucha ilusión. “En otros años siempre he vivido la fiesta desde fuera, pero este año me ha tocado acompañar”, agregó. “Las fiestas se viven de forma especial, de maravilla. Para mi es la primera vez que salgo en la comitiva, pero soy la que cose los respaldos al Señor”, valoró Antonia Canteras Rodríguez. Por otro lado, Jesús Caña Muñoz dijo que la pasión con la que se viven estas celebraciones no se puede comparar. “Yo escolto al Señor de la Salud en su bajada de la Ermita de Santa Ana”, añadió. “Estas celebraciones se viven de forma muy intensa, yo he sido elegida este año como Reina juvenil. Es una experiencia muy bonita de disfrutar”, contó Lidia Mesa Álvarez.